lunes, 16 de octubre de 2023

Mis verdades sobre Murcia

Por qué parece que últimamente cuando se habla de Murcia es para hablar mal de ella, que si los murcianos no saben hablar, que si nos roban el agua, que si el Mar Menor da pena, que si cuando atraviesas Murcia huele mal, y así una y otra cosa..

Mi opinión es tan distinta...he pasado tanto tiempo ahí y he conseguido tantas veces esa carga de batería que todos necesitamos, que realmente es una tierra a la que le tengo un cariño increíble.
Este puente de octubre ha sido fabuloso, descubriendo nuevos lugares como la Batería de Castillitos de Cartagena, volviendo a Calblanque, posiblemente la playa virgen más bonita del Mediterráneo y bañándome en unas cristalinas aguas del Mar Menor en mitad del mes de Octubre, que al menos en la zona de Lo Pagan en la que me baño, tiene una calidad maravillosa y que si no fuera por la cantidad de medusas autóctonas del Mar Menor, que hay este año, inofensivas pero molestas para cualquier bañista, seria fabulosa. Una estampa muy alejadas de esas imágenes de putrefacción que suele aparecer en los medios cuando hablan del Mar Menor.
 
Además a cualquiera que no conozca la provincia murciana, la visita de su capital o de Cartagena ya supone un compendio de patrimonio único que muy pocas zonas de España tiene.

Como decía antes, en este viaje volví a la zona de Calblanque, un enclave maravilloso, virgen, con unas aguas cristalinas, unas rocas de pizarra que hacen unas cuevas preciosas.

Y llevando toda la vida viniendo aquí, fue en este viaje la primera vez que descubrí la Batería de Castillitos de Cartagena, una zona magnífica, muy bien conservada, con unas vistas que nos sorprendieron enormemente. 





El motivo principal del viaje era la media maratón de San Pedro Pinatar, una media muy bien organizada, muy llana que discurre en gran parte por el parque natural de las salinas, donde de nuevo pude recuperar sensaciones de competición que no tenía desde hace mucho tiempo.

Y así han pasado los días, comiendo de maravilla, visitando lugares chulos, bañándome en el mar en mitad del mes de octubre, haciendo deporte y viviendo una peculiar anécdota con un gatito que se metió en el cárter del coche de mi hermano y no conseguimos que escapara hasta la llamada al 112, una historia más para contar.



Murcia es sol, es luz, es nuestra huerta, es vida.

lunes, 31 de julio de 2023

Mazagón: Vacaciones por el Sur

Tras Mykonos y Murcia, el verano me llevó a Huelva, a un pueblo que ni siquiera sabíamos de su existencia, simplemente fue el azar lo que nos trajo aquí, buscando opciones de ir al sur, en un alojamiento con pensión completo o todo incluido, cercano a la playa, dimos con una gran oferta para “OHTELS Mazagón”, un hotel situado en esta tranquila población de extensas playas vírgenes en mitad del Parque Natural de Doñana, en un enclave maravilloso con una arena finísima, dunas y una biodiversidad única.

El hotel, fue todo un acierto, buenas instalaciones, comida variada en su buffet, otro restaurante asador, que me encantó las dos veces que comimos allí, muchas actividades para animar a las personas que estábamos veraneando allí, incluido torneos de pádel, las típicas clases de aquagym y estiramientos, fiesta de la espuma,… buenos horarios en las comidas, adaptadas al turista de la península, no como en otros sitios que hemos tenido que comer a las 13h o cenar antes de las 21h, aquí se podía comer tranquilamente hasta las 16h o cenar hasta las 23h.

Además de una gran piscina, el hotel disponía de parque acuático que disfruté como un niño; quizás ese fue el mayor hándicap del hotel, la gran cantidad de familias con niños que habían, que no dejaban de corretear e ir de un lado a otro.

Sin duda, puedo afirmar con estos kilitos de más que me traigo del sur, que he aprovechado el todo incluido a la perfección, a base de comer y comer, mis mojitos, una cervecita por aquí y otra para allá, esos desayunos interminables, un pecado constante que veremos a ver cómo me quito ahora de encima.

Pero no todo ha sido comer, ha habido muchos ratitos en la playa, jugando a las palas, paseando por esa playa kilométrica que comunica Huelva con Matalascañas, ir en búsqueda de la famosa cara que ha aparecido recientemente por la zona y de la que no se sabe nada de su creador, las medusas en la orilla, la gente pescando y cientos de fotos para alcanzar el Sol.


Uno de los días nos desplazamos a La Rábida, una zona perteneciente a Palos de Frontera con un bonito monasterio franciscano y la zona del muelle de donde partió la expedición de Cristóbal Colon que descubrió América, donde se pueden visitar unas réplicas de las tres carabelas; Santa Maria, Pinta y Niña.


He corrido por la zona, nos apuntamos a un torneo de pádel del hotel, donde había parejas aún peores que nosotros, he nadado en el Atlántico y un día nos alquilamos unas bicis para recorrer el carril bici que conecta con Matalascañas y se adentra en Doñana, para disfrutar del entorno, visitar un pino centenario y caer en la tentación de hacer una reserva para montar en caballo.

Y así fue, el último día antes de volver, día que ya teníamos reservado para ir al Rocio, nos hicieron un hueco para montar a Caballo, por Doñana, adentrarse por el bosque y alcanzar la playa. Yo solo había montado en caballo durante unos minutos en una excursión hace años, para Irene era su primera vez, pero nos atrevimos con esta experiencia, de estar casi dos horas cabalgando por un lugar maravilloso. Con mi poca amplitud de aductores, lo pasé regular, pero fue una actividad que seguro recordamos para siempre, con mi caballo “el Curilla”, comiéndole el culo constantemente al “Duende”, que montaba Irene.

Acabamos el día en la preciosa aldea del Rocío, era un sueño para Irene, y aún veo la felicidad en sus ojos, al recordar la visita. A mí me marcó bastante ver la laguna totalmente seca, frente a la Iglesia, cuando hace unos años con mi visita con Faro de Sur, estaba llena de agua. El Rocío, es un lugar peculiar, sus calles de arena, el blanco de las casas, la famosa Iglesia, los carruajes de un lado a otro, todo el arte de Andalucía condensado en unos metros cuadrados.

Y así llegó el día de la despedida de esta maravillosa semana, por Mazagón, conociendo un poquito más del sur, con la cabeza llena de recuerdos, recuerdos que hubieran sido diferentes si no escapamos de un ascensor atascado, que nos retuvo durante unos angustiosos segundos, que parecieron horas, jejejejejejeje. No sin antes pasar brevemente por Huelva capital.

En fin, segunda experiencia por tierras Onubenses y de nuevo me llevó un gran sabor de boca de esta maravillosa tierra, con la que termina mi periplo veraniego de este verano 2023, ahora a volver con la rutina, antes de poder juntar unos días para regresar por Murcia.

viernes, 21 de julio de 2023

Mykonos: Los 18 de Nayara

Siguiendo con la tradición de irme de vacaciones con mis sobrinos una vez cumplidos los 18 años, este verano tocaba el turno a Nayara, el destino Mykonos con parada en Milán en el viaje de vuelta.

Sobre Mykonos, cuando empezamos a preparar el viaje se leía, de su fiesta o sobre la cantidad de solteros que veranean en especial del colectivo gay, sin embargo una vez pasado unos días por esta maravillosa isla griega puedo afirmar que Mykonos es mucho más.


Nos alojamos en Ornos, muy cercano a la capital Chora, en unos apartamentos bien equipados a escasos metros de una playa fantástica (playa de Ornos), bares, tiendas y parada de bus que te conectaba con bastante frecuencia al centro, al que también podíamos ir andando. Es una isla pequeñita, pero algo caótica en el tráfico, entre las motos, coches y los quads.
Llegar el viernes por la noche, después de haber trabajado ese mismo día y tener aún tiempo para pasear por la orilla del mar, no tiene precio. Aunque para precio el pagado por el taxi al alojamiento, por los apenas 3km que separaban nuestro alojamiento y el aeropuerto, 40 euracos.



El sábado fue el día de conocer la capital, Chora es realmente increíble, siguiendo la línea de toda la isla de casitas bajitas y blancas, te encuentras con una localidad de ensueño, con callejuelas empedradas, subidas, bajadas, balcones y puertas llamativas, una delicia para la vista.  En especial la zona de la Little Venice.







Por la tarde, un poco de relax en nuestra playa, los primeros tik toks y degustar la maravillosa cocina griega con una musaka que enamoró a mi sobrina.
Ya el domingo, cogimos un barquito desde el puerto viejo de Mykonos, para llegar a Delos, una isla que contiene ruinas arqueológicas de la época dorada griega. Buenas risas nos echamos en las ruinas del teatro o ascendiendo las escaleras con las que vislumbrar la majestuosidad de las islas cicladas del Mar Egeo.




Por la tarde, estuvimos en la zona de discotecas de Paradise, increíble lo bien que lo tienen montado, una playa a la que hay que acceder por alguno de los bares de entrada gratuita, el dinero ya te lo cobran luego con la clavada de cualquier consumición o en alquiler de una tumbona.



Aquí un rato inolvidable, que seguro mi sobrina recordará siempre, entre las gogos, el DJ, los mojitos, el bailoteo, las miradas y las risas, muchas risas.




Acabamos con una fabulosa puesta de sol desde los molinos de la capital, coronando un día maravilloso.




Ya el tercer día, sería el día de playas, viendo la cantidad de quads que habían por la isla, baje entre el gran número de locales de alquiler de coches para rentar uno y movernos libremente por la isla, pero pronto me recomendaron que sin experiencia en la conducción de quads sería mucho más seguro alquiler un coche y no lo dudo porque la isla era un poco jungla en lo referente a la conducción.
Con coche pudimos movernos libremente y conocer algunas playas paradisíacas como Platis Gialos o Elia Beach. Un color de agua precioso, transparente, pero con un pero que se repitió en la mayor parte de playas que vimos durante el viaje, casi la totalidad de la extensión son de uso privado con tumbonas de hoteles o bares, dejando un espacio ridículo para el resto de usuarios..




Esta última noche, la puesta de sol la vimos en el faro de la isla situado al norte de la capital, viendo otro anochecer increíble.




Ya el último día, tocó madrugar para llegar al aeropuerto, no hay vuelos a diario Madrid Mykonos, por lo que tuvimos que hacer escala larga en el aeropuerto Milán Malpensa, con el tiempo justo para visitar los puntos más emblemáticos de la ciudad como el Doumo, la Galleria Vittorio Emanuele II o el Castillo Sforzesco.


Poniendo de esta manera el colofón a un viaje que para mí ha sido maravilloso y que espero que también lo haya sido para mí sobrina Nayara, al final son los recuerdos con lo que nos quedamos y en estos cuatro días, tenemos un buen puñado de momentos inolvidables.
Fuera de estas líneas cómo se dice  en las Vegas...lo que pasó en Mykonos se queda en Mykonos .
Un abrazo Nayara



viernes, 16 de junio de 2023

Peregrinación a Tierra Santa y Jordania

Era un viaje que mi madre siempre quería hacer, visitar la tierra que vio nacer a Jesús. Pero es un lugar lejano, conflictivo, en el que ir sola era inviable y yo siempre anteponía mis propios intereses para elegir otros viajes con amigos, pareja o en solitario, quedando siempre pendiente esta peregrinación que era el sueño de ella..

No sé cómo, algo hizo clic este año en mi y me hizo ver que o era ahora o nunca, porque los años no perdonan y mi madre ya son 83 años. No puedo negar que me daba un respeto muy elevado, hacer un viaje así con ella, porque aunque se encuentre bien de salud, la edad no perdona, cada día anda con más dificultad y apenas tiene fuerza en sus brazos, pero algo dentro de mi, me daba fuerzas a seguir adelante, escuchaba una voz en mi interior que me decía que sería una experiencia inolvidable para mi vida. Y ha sido mucho más de lo esperado, porque ya sabía de la pedazo madre que tengo, pero ahora su ternura, alegría, voluntad ha sido también mostrados a un grupo de personas magnífico que nos han acompañado en nuestra andadura por Israel y Jordania.


Del viaje puedo ponerme a hablar y no terminar nunca, el número de lugares que hemos visitado es asombroso, quizás más de los necesarios. Si bien, esto no es como me imaginaba, quien viene a Tierra Santa no puede venir esperando respuestas de fe o descubrir edificios increíbles, porque por edificios santos los tenemos muchos más bonitos por España y ni siquiera están situados con certeza en el lugar donde se produjeron, sino donde la tradición los ha ubicado, siendo un doble juego de fe.

Fuera de eso, el viaje es una experiencia extraordinaria, tuvimos la suerte de coincidir con un grupo de personas fabulosas, de Panamá, México y de diferentes sitios de España, guiados por nuestro padres José Majadas y el óptimo máximo supremo Manolo, y sin olvidarnos de Fátima y Romel.

La peregrinación estaba repartida en tres bloques, alrededores de Nazaret, Jordania y alrededores de Jerusalén.

Tras llegar al aeropuerto de Tel Aviv, nos dirigimos al norte de Israel, a la ciudad de Nazaret. Poco queda de la población donde creció Jesús, Nazaret ha evolucionado hacia una ciudad sucia, con mucho tráfico, bastante caótica con numerosas cuestas y apenas aceras. En su interior la basílica de la Anunciación y las ruinas de lo que la tradición marca como el lugar donde la virgen María, vivió con José y su hijo Jesús.
Muy cerca de Nazaret, el lago de Galilea y a su alrededor una serie de pequeños templos, donde conmemorar diferentes eventos que aparecen en la Biblia. Fue una parte del viaje que me pareció más artificial, un verdadero Disneyland del cristianismo, donde en cada punto, había un templito, una o varias zonas donde celebrar misa y la tienda correspondiente para caer en la contradicción de la tentación y el consumismo.

De estos primeros días, me encantó conocer la ciudad de Haifa, bañada por las azules aguas del Mediterráneo y en ella, sin ninguna duda las vistas desde el Monte Carmelo, con sus espectaculares jardines hasta abajo.



Y otra de las experiencias únicas, fue el baño en el rio Jordán, para renovar el bautismo.

Lástima la duración del paseo en barco por el lago y las prisas en ir de un lado a otro, sin terminar de digerir muchas de las visitas, como la de Tibiriades que parecía el Benidorm de esta zona pero apenas nos dió tiempo a comer.

Luego llegaría Jordania..

Cruzamos la frontera norte entre Israel y Jordania, una verdadera odisea cada frontera en este país, por sus extremas medidas de seguridad.
Jordania me fascinó, un pais de contrastes, comenzando por Gerasa, con unas impresionantes ruinas romanas. En especial el teatro conservado de una manera fascinante. No me esperaba algo así.





Luego Amman la capital, ciudad que define tal cual lo que es este país, zonas de rascacielos, urbanizaciones pudientes con otras zonas de caos, humildad y pobreza.
Y llegó Petra, posiblemente una de las visitas más impresionantes que he hecho en mi vida.. adentrarme por el impresionante desfiladero (The Siq), ver los monumentos escarbados en la piedra, hasta llegar al tesoro, una de las maravillas del mundo. Llegar hasta allí con mí madre, fue un momento inolvidable.



Algunos continuamos la excursión hacia el monasterio; la subida, esas escaleras entre la colina, los puestecitos en altura, los burros, las vistas.. un paraje único que solo en si mismo hace que merezca la pena visitar este país.



Todavía quedaba una visita más, el desierto Wadi Rum, una pasada montando en Jeep, saltando, entre las dunas, montando a camello y adentrándonos en unas jaimas de beduinos.




Los días en Jordania fueron de calidad máxima y suprema. Hubieron tantos y tantos momentos increíbles, como aquel en el que nos hicieron cerrar los ojos y de momento estábamos en mitad del desierto y el de cruzarnos con aquellos niños sin nada más que su burro y aquella ovejita.




Pero nuestro peregrinar por el desierto no duraría 40 años, regresando de nuevo a la Tierra Prometida, una nueva aduana, eterna. Fugaz paso por el mar muerto, que no fue la experiencia que me había imaginado y rumbo a Jerusalén.

Jerusalén es una gran urbe que cualquiera debería visitar, con un casco antiguo delicioso, amurallado, con 7 puertas, de calles empedradas, callejuelas, subidas, bajadas, y todo en su conjunto un gran mercadillo donde puedes encontrar cualquier cosa.




Muy cerca de Jerusalén, visitamos Belén, fue en la Basílica de la Natividad, la primera vez en el viaje que sentí algo único, mágico, extraordinario...por el misticismo del lugar. Es difícil de describir...el templo es ortodoxo, lleno de candelabros y en el punto donde la tradición marca como el sitio del nacimiento de Jesús, hay una especie de altar, en forma de chimenea, donde te arrodillas y hay un agujero en forma de estrella en donde no hay más que oscuridad hacia al fondo y al agacharte inspiras un aire, que se te cuela dentro de tu ser...suena raro, extraordinario y es que sinceramente lo fue.

Otra de las visitas típicas estando en Jerusalén, es el monte de los olivos, sin duda el mejor sitio para contemplar las vistas de la ciudad, una preciosidad más allá de la cantidad de templos, ruinas e historia a sus espaldas.

Y ya en el corazón de la ciudad el famoso muro de las lamentaciones, que no es más que eso, un gran muro, separado en una sección para hombres y otra para mujeres, donde se dejan nuestras peticiones entre las grietas de unas losetas y otras. Junto al muro, la roca y una de las mezquitas más importantes del mundo árabe, Al Aksa. Jerusalén cuna de las religiones monoteístas, punto de encuentro de judíos, islámicos y cristianos.



Según fue evolucionando el viaje, también crecieron las relaciones personales entre los integrantes del grupo y en esas relaciones la figura de mi madre fue emergiendo entre todos, su ternura, alegría y fuerza de voluntad, llegando mucho más allá que otros más jóvenes no eran capaces, fue un verdadero ejemplo, yo fui el hijo de Loli, quien la acompañaba, quien paseaba de su mano, quien intentaba devolver todo el amor y preocupación que una madre puede dar a su hijo, el auténtico amor verdadero.


Se que esté viaje me marcará para siempre y haber tenido la oportunidad de vivirlo con mi madre ha sido un regalo divino. He visto a mi madre feliz y ese recuerdo lo llevare siempre conmigo.