jueves, 11 de agosto de 2016

Terra Mítica: Quien te ha visto y quién te ve



 
En estos primeros días de vacaciones, entre playa, los primeros entrenamientos, mojitos, nos fuimos a pasar un día a Terra Mítica, llevábamos años diciendo de ir, porque estuve con mi madre hace un buen puñado de años y teníamos ilusión de pasar el día con ella allí.

 
Nos encantan los parques temáticos, son una gran forma de liberar adrenalina y poder disfrutar de sus espectáculos y aunque en España, nada es comparable a PortAventura, siempre paso un día especial en la Warner, Terra Mítica o semejante.

 
Sin embargo, me parece que tardaremos mucho tiempo en volver al Parque temático de Benidorm, porque la imagen que tenía es muy diferente a lo que ahora se ha convertido el parque, partiendo por la entrada, ahora el parque lo han dividido en dos, Terra Mítica e Iberia Park, con la correspondiente subida de precio si quieres poder tener acceso a todo. 

Sin la entrada de Iberia Park, te pierdes uno de los espectáculos más carismáticos del parque. Los decorados siguen siendo espectaculares, pero no se les saca partido, los espectáculos solo tienen un pase, porque apenas hay visitantes y ves como los mismos actores van cambiando de papel en las diferentes representaciones, espectáculos que no impresionan y que se realizan en mitad del parque con el público de pie.

Las tres zonas en las que se ha quedado el parque original, solo disponen de 3-4 atracciones, siendo por tanto las distancias entre ellas demasiado grandes y encima el emblema del Parque la montaña rusa de madera, estaba fuera de servicio y al parecer lleva así varios días del verano.


En fin, que pasas un día diferente, pues sí, que al haber cada vez menos visitantes puedes disfrutar de las atracciones una y otra vez, pues también, pero realmente si este parque quiere sobrevivir, algo tiene que hacer, porque esté en un entorno envidiable y la imagen que nos llevamos sus visitantes no es las que nos llevábamos en las visitantes anteriores.

miércoles, 6 de julio de 2016

Senda Camille





La Senda de Camille es una travesía circular de 104 km, en la parte más occidental del pirineo Oscense, que cruza la frontera con Francia. Su nombre se debe a una especie de oso autóctono de esta zona.


En la web oficial de la senda (http://www.lasendadecamille.com/), están establecidas 6 etapas, tú eliges el lugar donde quieres empezar y la dirección. Nosotros dejamos en manos de Alcarria Trekking (http://alcarriatrekking.blogspot.com.es/)  la preparación de esta nueva aventura, en la que en 4 días haríamos la senda, alargando cada una de las etapas “oficiales”.


La verdad es que me despreocupe totalmente del viaje que tenía por delante, nos dijeron lo que teníamos que llevar y sinceramente sabía que iba a andar mucho, pero en mi cabeza estaba la idea que sería como un paseo tranquilo por la montaña.

 
Que equivocado estaba… la senda Camille es preciosa, pero para recorrerla debes ser una persona activa  y para hacerla en 4 días como fue nuestro caso, se convierte en no apta para cualquiera, lo que tras el primer día, hizo que en mi cabeza cámbiese el chip y viera esta experiencia como un nuevo reto que vivir. 


Estos cuatro días han sido increíbles, duros físicamente, pero en los que he podido comprobar que estoy muy fuerte mentalmente, porque a pesar de tener horas y horas para comerte la cabeza, siempre tuve una mentalidad positiva.

La senda atraviesa zonas muy diferentes, tras ascender a un nuevo collado, descubrías un nuevo valle en el que se cambiaba por completo el decorado, pasabas de zonas sin apenas vegetación a otras de selva. Había zonas que pisamos nieve, atravesamos ríos, vimos cortados en la montaña de película, nos deleitamos con ibones, vimos muchos animales, la verdad es un cumulo de imágenes que te purifican completamente.


 EN ESTE VIDEO HAY UN RESUMEN DEL VIAJE EN IMÁGENES

A lo largo del recorrido nos vamos encontrando distintos refugios; Lizara, Gabardito, Linza, Arlet…la idea que tenía por refugio era un lugar techado en la que habría unos camastros y poco más, otra equivocación más, los refugios son más parecido a la idea que tenemos de albergue, con una zona donde comer, nos preparaban cena y desayuno, podíamos tomarnos nuestras cervezas, teníamos agua caliente, luz, vamos que excepto cobertura teníamos de todo. La verdad es que los refugios están muy bien equipados y llevando algo de embutido y fruta para la mitad de la ruta, vives la experiencia sin pasar nada de hambre y lo digo yo que soy de comer


Entre los más de +-6000 metros de desnivel acumulado, en los que apenas hay tiempo para el descanso, nos ha dado tiempo para vivir muchas anécdotas, conocer gente nueva, bañarnos en ríos, meter los pies en los ibones, tener dolores aquí y allá, curar las ampollas y heridas de guerra que iban apareciendo, pero sobre todo hemos vivido un viaje inolvidable.



La experiencia ha sido muy positiva, con unos paisajes preciosos, demasiado paliza el hacerlo en 4 días y más cuando al día siguiente de volver tienes que currar, pero con la sensación de haber podido al menos olvidarme y liberarme de ese día a día que nos pesa en el cuerpo mucho más que mi mochila estos días en mi espalda.





miércoles, 29 de junio de 2016

Temporada 2015-16



Con el triatlón de Pareja de este pasado fin de semana, se termina mi temporada 2015-16, otra temporada en la que acabo muy feliz, obteniendo todos los retos propuesto al empezar, entre ellos mejorar mi marca en las tres distancias; 10k, Media Maratón y Maratón.

Si bien la temporada no ha sido un camino de rosas, detrás de tantos días de entrenamiento y tantos kilómetros, han habido momentos de dudas, de soledad, de esperar…pero bueno al final lo metes todo en una balanza y te das cuenta que mereció la pena.

 
En total han sido 34 competiciones, entre carreras populares, carreras de montaña, medias maratones, el maratón de Madrid, un duatlón y el triatlón de la semana pasada, una temporada completísima, en la que he disfrutado mucho, no he tenido problemas de lesiones y he podido continuar con esta filosofía de vida, que alimenta de ilusión mi día a día.

En los 10K, mi mejor marca hasta el comienzo de la temporada era de 37:37, bajando esa marca en tres pruebas durante el año, dejando mi MMP en 36:34, más de un minuto de mejora, increíble!! El año que viene espero poder arañar segundos al crono.


En Media Maratón, por fin corrí por debajo de 4:00 el km de media, el primer sitio en mi Guadalajara y luego en Getafe un poco mejor y finamente Aranjuez, dejando el crono en 1h23:21, sé que todavía puedo correr más rápido y el año que viene lucharé por ello.




 
 
 
 
 
En Maratón y a pesar que el resultado en Madrid no fue malo, 3h21:33, mis expectativas no se cumplieron, pagué mi inexperiencia en la distancia y sé que en la preparación hubieron muchas cosas mejorables, así que espero poder resarcirme pronto, el año que viene haré el Maratón de Sevilla y repetiré Madrid.  De una manera u otra, el momento de dar un buen bocado al crono de Maratón todavía no ha llegado.

Pero no solo de marcas vive el atleta popular, para la temporada que viene, quiero seguir divirtiéndome mientras me exijo, quiero compartir más momentos con mi familia villana, quiero seguir viviendo el ambiente de las carreras, sé que no siempre se podrá seguir bajando récords, ni que acabaré en el podium del circuito provincial, ni que recibiré el monigote por las 100 carreras en mi club, ni quizás pueda pelear por la liga de rebanadores, pero seguiré corriendo, porque corriendo soy feliz.

Gracias Irene, por darme fuerzas.


martes, 17 de mayo de 2016

Las 100 carreras en Villanueva




Corría Septiembre del 2012, acababa de terminar una relación sentimental y deportivamente llevaba varios años tirando del carro en un equipo del que hasta ese momento era el deporte de mi vida, el futbol sala. En esos días en los que quizás estaba bastante tocado, cambie por completo muchas de las cosas que habían sido mi día a día, durante años.

Entre las mil y una vueltas que daba mi cabeza, recordé como unos meses atrás en la media Maratón de Azuqueca de Mayo de 2012, la primera media que corría en mi pueblo, vi a una gran cantidad de gente, vistiendo una camiseta azul y amarilla, pertenecían al club de Atletismo de Villanueva.  Busqué información por información por Internet del club y un día me lancé a llamar por teléfono a un número que aparecía, al otro lado me contestó un hombre, que me animó que viniera un día a entrenar, que conociera el ambiente, que viera si me gustaba y luego ya viera si quería apuntarme o no.

Recuerdo como hasta ese momento, para mí el atletismo no era más que un medio para estar en forma en mi equipo de fútbol sala, participaba en alguna carrera popular y era fijo en la san silvestre de Azuqueca año tras año, pero poco más. Sin embargo sentía que era el momento de hacer algo nuevo, así que fui a un entrenamiento.

La persona, que estaba al otro lado del teléfono se llamaba Jose, que me presentó a mucha gente,  entre ellos conocía a Jaime, excompañero de mi padre en Renfe, con el que fui pegado todo el entrenamiento, no sea que me fuera a perder, entre el sinuoso recorrido, entre una calle a otra por todo Villanueva, así conocí la cuesta de los “Autos Locos” por primera vez y completé mi primer rondo. Acabé encantado y no tardé en formalizar mi inscripción en el club.

Ese primer entrenamiento llevó a otro y a otro y a otro más y llegaron las primeras carreras luciendo la camiseta azul y amarilla, las primeras MMPs y así poco a poco en silencio, fui abriéndome a ese grupo de personas, que sin saberlo cada vez me daban más y en conjunto eran justo lo que en ese momento de mi vida necesitaba. 

Según pasaba el tiempo, el atletismo fue obteniendo más importancia en mi vida, siempre tenía un reto en el horizonte y eso me hacía mantenerme activo, ilusionado, feliz. Desde entonces con la gente del club, he vivido viajes, quedadas, piques por llevarnos más o menos puntos en la liga villana, he encontrado personas increíbles en los que confiar. Considerando muchos de ellos a día de hoy mis amigos, todos diferentes pero con algo en común, el club de atletismo de Villanueva.


Han pasado, ya casi 4 años desde entonces, mi vida está mucho más estable que cuando entre a formar parte de esta familia, tanto en lo profesional, como en lo personal y seguro que gran parte del equilibrio lo he conseguido con esta nueva filosofía de vida, que empezó a forjarse el primer día que comencé a entrenar con esta gente. 

Han sido tantos buenos momentos…

 

Y así poco a poco, entreno a entreno, carrera a carrera, reto a reto, he llegado a las 100 carreras, increíble!!!
 
 
Muchas gracias compañeros!!