sábado, 24 de octubre de 2026

Historias de mi primer y último Ironman

El 17 de octubre, pude completar uno de los retos deportivos que tenia marcado desde hace mucho tiempo, poder cruzar la meta de un triatlón de larga distancia, lo que se conoce como Ironman, lo que se traduce con nadar 3800m, montar en bici 180km y terminar corriendo 42km, una maratón.


Tenia muchas dudas, de que alguna vez pudiera conseguirlo, porque sé lo que es un maratón y correr uno después de haber hecho 180km, me parecía misión imposible, porque aunque llevo mucho tiempo corriendo y haciendo triatlones al menos 10 años, soy bastante limitado con la bici, me gusta montar, pero nunca tantas horas y además por mis problemas de cadera, no puedo ir acoplado, en posición aerodinámica, por lo que voy penalizando mucho más.



Además, habiéndome caído hace un par de años, cuando me inscribí a este mismo triatlón ICAN de Gandía y romperme la clavícula, fruto de la caída; tener el arrojo de intentarlo y terminar consiguiéndolo, me hace no solo vencer a mis limitaciones físicas, sino también a mis miedos, pero, por otro lado, sería un reto que, de no haberlo intentado alguna vez en la vida, se me hubiera quedado una espinita allí, siempre.

Lo primero que quiero contar, es que me he podido poner en la línea de salida, gracias al nacimiento de mi hija Lola, porque la baja de paternidad me ha permitido sacar las horas necesarias para preparar mínimamente una prueba así, con la que sacar una media de 14h a la semana, durante muchas semanas, algo que veo imposible conseguir, con el trabajo y las obligaciones familiares/domésticas.  Y visto lo visto, quizás 14 horas hayan sido pocas, porque con mi hándicap en la bici, hubiera necesitado más horas. La niña esta siendo tan buena, que le dábamos la toma de las 8 y antes de la siguiente a las 11h ya estaba de vuelta disponible para lo que la hija o la madre, pudieran requerir y el día de la semana que tocaba tirada larga en bici, pues Irene se iba con su madre y su abuela y yo me podía ir tranquilo más horas.



Sea como sea, allí estaba en el puerto de Gandía, en una noche aún cerrada del sábado 17 de octubre, con el neopreno puesto, con mucha ilusión pero también con unos nervios que hacia tiempo no percibía, rodeado con el resto de valientes del club Triatlon Marchamalo y también Kake y Javitri, de Azuqueca.


El pistotelazo de salida, se dio con más de 15 minutos de retraso, lo que me reducía el total de tiempo disponible para realizar la prueba, que ya había sido acortado el día anterior con un correo recibido, en el que en vez de dejarnos hasta las 23:30 para terminar, teníamos hasta 22:10 para comenzar la última vuelta de carrera, debido a la previsión de lluvias a partir de las 0:00.

En el agua me sentí en todo momento muy bien, las aguas saladas tranquilas del puerto, el neopreno y la inercia de tantos nadadores hacia adelante, me permitió nadar muy cómodo, sin apenas cansancio a un ritmo algo mejor del esperado. Asi pasaron los metros, dimos la primera vuelta y continuamos hacia la segunda sin apenas diferencia entre una y otra, cuando salí del agua y vi el crono, de 1h19, una gran sonrisa me apareció en la cara.



La T1, me la tomé con calma, me quité el neopreno, el tritraje y me puse culote y maillot para ir lo más cómodo posible en bici durante más de 6h de bici.

Y comenzamos los casi 183km de bici, en un recorrido muy muy llano, en el que teníamos que dar 4 vueltas y media a un circuito de unos 41km, que conocía perfectamente de mis tres participaciones anteriores en el mismo triatlón, pero en media distancia y corta.


No quería calentarme, moviéndome siempre en una media de 29 km/h, con una ida hacia Xeraco, con algo de viento en contra y una vuelta que se volaba hacía Gandía, donde intentaba recuperarme y no picarme demasiado. Todo iba según el plan, comía bien, bebía bien, pasaba por los puntos donde me esperaba la familia, a la hora que les había dicho, me cruzaba con uno y otro compañero del club, estaba feliz, por fin estaba dentro de mi sueño y todo estaba saliendo genial.



Pero claro, el tiempo pasaba y los kilómetros también, e iba a llegar un momento que empezaría estar en territorio desconocido porque el máximo de kilómetros hechos hasta ese momento había sido 140 y ese día me iba a tocar hacer bastantes más. Pues se dio la casualidad de que cuando iba a entrar en esa zona desconocida, en uno de los avituallamientos se les había acabado el agua, pero como es posible que con lo que hemos pagado por una prueba así, no hubiera agua, entre el enfado y los nervios de la situación, no me quedo más que resignarme hasta el siguiente avituallamiento con apenas tres tragos disponibles de agua en mi bidón.

En el siguiente avituallamiento paré tranquilamente, cogí un par de bidones y aproveche para entrar al baño, pero me quedaba vuelta y media de bici, justo en el temido territorio desconocido del que hablaba antes, además ya solo compitiendo en la parte de bici, los participantes que estábamos haciendo el full. Ya no sabia como colocarme en la bici, estaba incomodo, me levantaba muchas veces…se me hizo bastante bola, pero aún así la media no bajó mucho, llegando a la T2 en 6h30, a una media de 28,5 km/h que estaba totalmente en los plantes. Ya solo me faltaba correr.


Cuando dejo la bici, he intento correr aún con las zapatillas de la bici, ya me doy cuenta que tantas horas en bici, me han dejado muy debilitado de la cadera izquierda, a penas me puedo poner recto, sin embargo me vuelvo a cambiar, me pongo las mallas, la camiseta, voy al baño para hacer pis y me pongo a correr, un poco más lento del ritmo que tenia marcado, pero bueno al menos podía correr, me decía, la primera vuelta de 7km de las seis que tenia que hacer, la pude correr al completo, pero ya empezaba a sentir, que el agotamiento era palpable, me sentía muy cargado de cuádriceps y muy hundido de caderas.

Según comienzo la segunda vuelta, vivo el momento más complicado de la carrera, llegando al avituallamiento, me tocaba tomar gel, pero fue solo hacer el intento de sacarlo que me dio unas arcadas, que fueron a más, me empecé a marear y tuve que sentarme durante unos minutos junto a los voluntarios del avituallamiento, ahí pensé que todo se acababa, que el sueño del Ironman se iba a quedar ahí, pero una de las chicas, me dio un vasito de coca-cola y milagrosamente resucité, cambiando totalmente en ese momento el plan de carrera, activando el modo supervivencia total, dejando de lado los geles que tenia previsto para la carrera, cambiándolos por un vasito de coca-cola, un trozo de naranja, frutos secos y agua, combinación que mi estomago toleraba. Aún me quedaban por delante 35km…


En esta tesitura, comenzaron muchos kilómetros de cacos, parte caminando, parte corriendo, realmente no sentía ningún dolor, si mucho cansancio, pero con una gran batalla mental, al sentir que cada vez que corría, lo hacía más y más lento. Sin embargo, estaba perfectamente preparado para esto, sabía que podía ocurrir, Irene lo sabía, pero el resto de compañeros o familiares, realmente les notaba apesadumbrados al verme corriendo tan lento, pero era algo que estaba en mucho de los planes y que me había entrenado para ello, por lo que en mi cabeza seguía el mi sueño intacto y cuando giraba el cono, con el que comenzaba una nueva vuelta y daba la espalda a la meta, me decía “David lo vas a conseguir”.

Tuve momentos malos, no puedo negarlo, recuerdo una vez que corriendo por el paseo miré hacia el mar y me dije, y si me voy a la playa, me doy un baño, me relajo un poco y ya después que venga lo que tenga que venir...estuve apuntisimo, pero en ese momento apareció el miedo de la hora de corte y me dije como vaya a bañar adiós a mi sueño, porque, aunque parecía que tenia margen, cada vez cada vuelta se me iba más tiempo y no me iba a sobrar tanto margen.

Luego poco a poco, empezó a anochecer, cada vez había menos corredores disputando la prueba, nos quedábamos solo los más lentos, ya había zonas como la del espigón que la hacía prácticamente toda andando, porque no se veía apenas nada y no estaba las cosas como para sufrir un tropezón.  Perdí totalmente la conciencia del ritmo, solo miraba de vez en cuando el reloj, porque con tan pocos atletas corriendo y una tormenta eléctrica que se veía a lo lejos, temía que, en cualquier giro de vuelto nos mandaran para meta, pero terminé la quinta vuelta y me aseguraron que me dejarían completar la última vuelta, sabia que lo iba a lograr.


La última vuelta, tuve que jugar con la emoción, porque me veía muy cerca del objetivo, pero el cansancio, me hacía muchas veces no saber ni respirar. Ya solo habíamos tres o cuatro atletas corriendo, uno solo detrás de mí, al resto, les habían cortado en la vuelta cuatro o cinco, pero bueno fuera como fuera iba a llegar. En el punto de animación del club, estaba mi hermano, para darme una pancarta con la foto de Irene y de Lola madre, Lola Hija, ojalá esa foto no hubiese sido una simulación y pudiera haberse hecho alguna vez, pero bueno de una manera u otra, ahí estaba mi madre, dándome fuerzas para alcanzar una meta más.



Los últimos metros fueron muy muy emocionantes, un verdadero sueño, alcanzar la alfombra morada del ICAN de Gancia y mi gente esperándome. Fundiéndonos en abrazos entre lágrimas, porque si, lo había conseguido, había logrado alcanzar la meta de un Ironman. Allí estaban Raquel, Raúl y Esther, allí estaba mi cuñado, mi hermana, mi hermano y sobre todo Irene y mi niña, Lola. Los veía orgullosos de mi y yo un sentimiento de felicidad máximo, al conseguir posiblemente el reto más complicado al que me he enfrentado nunca, pero lo conseguí.

Como decía en el titulo del blog, este ha sido mi primer y mi último Ironman, no voy a tener nunca la fortaleza, ni el tiempo, ni el animo de hipotecar mi tiempo y el de mi familia para volver a plantearme algo así. Ya he desbloqueado un objetivo, me siento feliz por haberlo hecho, pero la larga distancia en bici no esta hecha para mí, porque no la disfruto y estas cosas están hechas para disfrutar, aunque siempre aparezca de un modo u otro el sufrimiento. 



Ahora toca, unos días de dar algo de tregua al cuerpo, volver con la rutina del trabajo, tras la baja de paternidad, pero los sueños no terminan, porque alguien dijo una vez, que todos los caminos llevan a Roma…




No hay comentarios:

Publicar un comentario