No será la capital andaluza más bonita, ni estará llena de monumentos para ser visitada, ni sus gentes tendrán esa gracia del sur, posiblemente haya lugares que tengan mucho más de todo, pero Almeria tenía todo lo que necesitaba para pasar tres días, por eso el destino me trajó hasta aqui.
Tenía una playa grande, donde bañarme, saltar, hacer el ganso y seguir poniendome más y más negro.
Una espectacular Alcazaba que merecen una visita, para ver sus murallas, sus vistas, sus jardines, sus fuentes.
Un gran hotel, como decía su nombre, donde pegarme unos desayunos increibles, con su buffet y bañarme en la piscina.
Y sobre todo Almeria es un buen sitio para comer y disfrutar de la vida, que bastante hemos sufrido ya este año.
Ahora vuelta a la rutina, pero solos unos días, que si nos dejan aún quedan escapadas este año.
Cómo necesitaba cambiar de aires, este año con todo lo que estamos viviendo, llegué a pensar que no nos dejarían escaparnos de viaje y estas últimas semanas con la nueva normalidad, los rebrotes, las zonas que de nuevo estaban confinando...
Mentalmente lo necesitaba, me sentía angustiado, con mucha incertidumbre ya que han sido unos meses muy duros y no tener la certeza si podría irme o no me ahogaba.
Han sido solo unos días en Lo Pagan, Murcia en la casa de mis padres, volver a ver el Mar, me emocionó, me liberó, sacó ese sentimiento de libertad que hemos tenido tan limitado estos últimos meses.
El Mar Menor cada vez está peor, las riadas del pasado otoño, nos habían hecho llegar muchas noticias, de la muerte de una zona que aprecio mucho y que disfruto año tras año desde que tengo uso de razón.
Por suerte, mi playa de la Curva ha aguantado el chaparrón y está en muy buen estado, que alegría ver los pececitos revoloteando al entrar a bañarte, al parecer es de las pocas playas en buenas condiciones de todo el mar Menor, otras las tienen cerradas o cuando pisas te hundes liberando una especia de cieno o están llenas de algas.
Poco a poco, como no se ponga remedio, dejarán de ser aguas aptas para el baño. Nunca había visto en pleno verano una zona costera tan vacía, entre el covid, el miedo y el estado del agua, ya ni la gente que tiene vivienda estaba veraneando.
Por suerte, he podido pasar unos días fabulosos, con una tranquilidad inusual y disfrutando de los placeres del verano.
Hoy era el Maratón de Madrid, lo
he corrido en sus últimas 5 ediciones, pero tras la edición del año pasado
decidí no correrlo hasta pasado un tiempo, hasta que Madrid me volviera a
llamar.
Hoy estaría allí animando a mi
hermano, a Carmen, a Dori y otros muchos amigos que estarían disfrutando del
sufrimiento que supone correr 42k por el sinuoso y hermoso circuito de Madrid.
En esta prueba he vivido los
momentos más espectaculares desde que comencé a correr, pero también alguno de
los más dolorosos. Un ejemplo total de la vida misma.
Edición 2015
Edición 2016
Edición 2017
Edición 2018
Edición 2019
Hoy Madrid me está llamando, quizás
no haya mejor manera para demostrarme que esta pesadilla ha terminado que volver a cruzar esa meta.
Ya he perdido la cuenta de los días
que llevamos así, no os podéis ni imaginar las ganas que tengo de un abrazo, un
beso, una caricia, sin duda es lo más difícil de llevar esta situación en
soledad. La verdad el último día que aún fui yo, fue en esta foto, era el 8 de
Marzo, con la carrera de la Navarrosa, mi última carrera hasta el inicio del
Estado de Alarma. Esta foto con mis amigos Jaime y Ángel con los que he
compartido tantos entrenos, uno con los colores azules, del que fue mi club y
con el que comencé a sentir la locura que me provocaba correr, otro con los
colores rojos, del que ahora es mi club, pero yo ese día fui de verde, al ser
la carrera de la Navarrosa, en la que siempre colaboro. Quien nos iba a decir ese
día que la vida se nos iba a detener de esa manera.
En mitad de esta batalla contra
que el coronavirus, cada uno intenta llevar la situación de la mejor manera
posible y la verdad ha tocado reinventarse un poco para intentar aprovechar el
día a día y sacar algo positivo de estar encerrado tantos y tantos días en
casa.
Al margen de ponerme al día con
muchas películas y series, me ha dado por probar cosas en la cocina, yo la
verdad nunca he sido muy cocinillas, en el trabajo siempre me han dado de comer
y la mayor parte de las noches cenaba fuera de casa, por lo que la cocina la
usaba lo mínimo, pero ahora no me queda otra, así que he intentado hacerme los
platos que más me gustan, como lentejas, lasaña de carne o de verduras, musaka,
berenjenas rellenas, arroz al horno, …la mayor parte de los platos han sido mi
primera vez y todo ha salido rico, así que estoy muy contento.
Otra de las cosas que estoy haciendo
es cuidar mis plantas, aún no las hablo, pero como esta situación se alargue
mucho no lo descarto. La verdad es que la primera es preciosa y al menos puedo
disfrutarla algo desde mi patio.
Pero como en mi vida normal, el
deporte es mi mejor vía de escape. Así que cada tarde, intento sacar mi ratito
para hacer ejercicio, un día Pilates, tres días bici con rodillo, uno de ellos
haciendo series cortas, otro de series largas y el tercero más suave pero más largo
mientras veo una película, otro día de la semana hago un circuito de fuerza,
otro hago ejercicios de carrera con gomas y otro corro por mi patio.
Si habéis leído bien, corro por
el patio, los vecinos si se asoman dirán que hace este tío, pero en 90 metros
cuadrados, me da para un circuito de 40 metros con dos giros de 180º y otros
dos de 90º, dos a izquierda y dos a derecha. Y como la locura no tiene límites,
pues un día probé a hacer 1km, otro día 2km, otro día llegué a 3, y hoy he
llegado hasta 5km.
No se puede correr rápido con
tanto giro, y sé que el GPS muchas veces se la va la pinza y pone que no corro,
por lo que quizás este corriendo más de lo que marca el GPS pero bueno, aunque
parezca un hámster os prometo que en mitad esta cuarentena he disfrutado como
un enano, han sido más de 36 minutos, pero bueno en cierta medida me he sentido
libre dentro mi jaula.
Y es que siempre necesito tener
un reto aunque sea pequeño en la mente, con una meta todo es un poco más fácil.
Y quizás haga alguna locura más, la próxima semana.
Ojalá pronto podamos volvamos a
vivir, está diciendo nuestro Presidente que quizás desde el 27 de Abril se
pueda salir algo más, esperemos que sea un pasito hacía adelante para recuperar
nuestra vida.
Os echo de menos, cuando nos
veamos dame un abrazo bien fuerte.
Quien nos iba a decir que estaríamos
viviendo algo así, dos semanas ya de confinamiento en nuestras casas y sin
saber cuánto más durará. Parece una pesadilla de la que queremos despertarnos,
pero te pellizcas una y otra vez y no, no es un sueño, es real.
Todos vivimos con miedo, pensamos
que podemos tener el virus, o qué lo puedan tener nuestros padres o seres
queridos, vivimos con esa angustia, que no nos deja respirar, las noticias no
ayudan porque por un lado quieres estar informado, pero por otro son una
verdadera tortura, al ver que las cifras crecen y crecen. Y desgraciadamente,
ya sabemos de conocidos o amigos, que están sufriendo de primera mano toda esta
situación.
Es difícil vivir así, pero ahora
más que nunca tenemos que ser fuertes y trabajar nuestra fortaleza mental, esto
es como un maratón, los kilómetros son cada vez más largos y no sabes cuánto
tardaras en llegar a la meta, pero la alcanzarás, seguro que la alcanzarás.
Yo la verdad me siento afortunado,
no es fácil vivir solo, y estar recluido día tras día en tu casa, sin el
contacto físico de nadie, pero mi trabajo me permite teletrabajar y eso me hace
tener la mente ocupada, aunque a veces cuesta desconectar.
Ahora más nunca, valoro la suerte
que tengo de tener una casa con patio, el confinamiento cuando puedes salir a
un sitio así, es menos duro. En mi patio corro, hago técnica de carrera, monto
en bici con el rodillo, hago sesiones de pilates, de pesas,sesiones de tabata, hasta ejercicios con
balón, recordando aquella época de futbolista que tuve hace años. Y le dedico tiempo a mis plantas, xD.
No podía dejar que la situación
me consumiera y tras unos días en los que ansiedad me aislaba incluso más que
la propia cuarentena, comencé a prepararme un plan de entrenamiento que todos
los días hago y que termina a las ocho de la tarde con las palmas en
reconocimiento a todos esos profesionales que están en la primera línea de esta
batalla.
Con mis padres, les bajo la
compra un par de veces en semana, para que ellos no tengan que salir para nada
de casa, me da mucho miedo porque ellos están bien y evitamos cualquier
contacto físico, pero como les pase algo, mi soledad será más soledad.Les hemos enseñado a vernos por videollamada
y es un momento en el que en la distancia estamos todos unidos.
La verdad es que lo más triste de
todo esto, es que este puñetero virus, se está llevando por delante a una
generación que ha levantado a un país, una generación la de ellos, mis padres,
que son los únicos que saben lo que es pasar necesidad de verdad, porque
crecieron con las miserias de una postguerra.
No hace mucho vi en el hormiguero,
a Juan y Medio, dando una lección de vida, hablando de esta generación.
Me duele tanto que muchos de
ellos, estén yéndose solos, sin poder despedirse de su gente…
Esta etapa pasará, volveremos a
salir a la calle, a correr, a disfrutar de la vida, se qué lo volveremos a
hacer, pero ojalá este paréntesis que estamos viviendo nos sirva para mejorar
como sociedad, una sociedad más unida, más solidaria, que valore mucho más todo
lo que tiene, que sepa decir más veces te quiero, que tenga más claras las
prioridades en la vida.
Ojalá este virus nos haga más
fuertes, con más ganas de sonreír, de abrazar, de reír, con más ganas de vivir.
Nos vemos pronto, porque no tengo
ninguna duda que volveremos a brindar.
La primera escapada del año, me llevó a Cuenca, aunque ya hayan pasado unos días, no me ha dado tiempo a escribir nada hasta ahora. (El comienzo de año esta siendo vertiginoso).
Y no fui a Cuenca, para poner mirando alli a nadie, ni menos a que me pusieran, (por cierto en Cuenca, hacia dónde apuntarán, xD), Si que aprendí un poco más de donde viene la expresión. Y con la visita guiada por la ciudad, conocí un poco más de su historia y sus rincones.
Los "rascacielos" más antiguos del mundo, donde antaño se podia ver a los burros en el quinto piso, el establo estaba en esa planta, todo tiene su explicación, porque lo que por un lado era la quinta planta, por la calle contraria estaba a nivel del suelo.
Las famosas Casas Colgadas, que no Colgantes, y la historia del puente que lleva desde el Parador (Convesto de San Pablo) hasta la Catedral, a alguien le interesó llegar de forma comoda a su trabajo..
La visita a la Catedral, donde descubri que la fachada no es la original y se quedó a medio acabar y con unos materiales con los que su continuidad en el tiempo no están nada asegurada.
Los paseos por sus rios, el Jucar a un lado, el Huecar al otro, el Ayuntamiento, las comidas, las cuestas, pero sobre todo...
...susvistas.
Y el domingo una visita a la Ciudad encantada, donde las piedas se convierten en seres vivos.
Un precioso fin de semana, con el que abrir las escapadas del 2020, que esperemos este lleno, de viajes, fotos y momentos de esos que no se olvidan.