sábado, 19 de agosto de 2017

Vacaciones Activas en el Pirineo Catalán – Viella (Valle de Arán)





Este verano tocaba volver a Pirineos, esa magnífica tierra, donde las montañas tocan el cielo, los pueblos se visten con casitas de piedra, el paisaje se tiñe de verde y el agua brota de cualquier sitio, formando increíbles cascadas, ríos y lagos. Es un verdadero regalo de la Naturaleza, que construye para nosotros una verdadera fuente de vida, que te proporciona una desconexión total y lo digo yo, a pesar que soy mucho más de ciudad que de campo y que amó más el mar que la montaña. 

De entre la inmensidad de montañas y valles que forman este paraíso que compartimos con nuestros vecinos francesas, aún no había pisado la zona catalana, por lo que el epicentro de nuestro viaje sería Viella, en Lérida, dentro del Valle de Arán. Desde allí, el deseo de pasar unos días fabulosos, realizando una de las cosas que más nos gusta en la vida, el deporte, así que con la compañía de Jose Runner y mi hermano Gaspar, vivimos unos días llenos de aventura y de variedad en nuestras actividades.

Ya nada más llegar y ver como una alcarreña, Ana Lozano, daba todo lo que llevaba dentro, por meterse en la final de 5000m en los mundiales de Atletismo de Londres, quisimos emularla con un entrenamiento por el precioso entorno que rodeaba nuestra localidad, el mejor prólogo del viaje que nos esperaba.

A la mañana siguiente teníamos reservada, la primera de nuestras actividades, Rafting, con la empresa Deportur, que organizan sus actividades con una gran coordinación y seguridad. Tras ponernos el traje de neopreno, una pequeña excursión en furgoneta hasta el pueblo de Les Bordes, donde nos meteríamos en el Rio Garona, aprovechando la suelta de agua que tienen prevista cada día de cara a la agricultura. Nunca había hecho rafting y las sensaciones fueron magnificas, luchando con la corriente del agua, siguiendo las instrucciones de nuestro monitor, evitando el choque con las rocas del cauce del rio y saltando entre las olas que provoca el río en sus zonas de rápidos. Toda una experiencia.

 
Por la tarde,  cogimos una de las rutas de MTB que tienen previstas en el valle de Arán, para hacerla como entrenamiento de montaña, con un Trail de 14km, que hicimos suavemente disfrutando de los paisajes del entorno.


La actividad del siguiente día, era senderismo, por los lagos de Colomers, dejando el coche en los baños de Tredos y comenzar nuestra caminata hacía el refugio de Colomers, donde elegimos la ruta más larga y que más lagos visita, de las dos que se pueden realizar. Posiblemente haya sido la ruta de senderismo, más bonita que haya hecho nunca, cada nada llegabas a un nuevo lago, unos más grandes que otros, pero todos hermosos, un verdadero regalo a nuestra vista. En total 21km, en una excursión que nos llevó gran parte del día, donde pudimos conversar de temas profundos de la vida, cruzarnos con otros montañeros como los guipuzcoanos que corrían la Behobia y sobre todo donde pudimos llenar nuestros recuerdos de una inmensidad de imágenes que parecían postales.



 
Como ese día nos lo habíamos ganado, nos dimos un homenaje para cenar en una sidrería-asador de Vielha, para recuperar líquidos y proteínas.

El siguiente día, volvimos a Deportur, pero esta vez para hacer barranquismo, nos volvimos a vestir de neopreno, una mucho más gordo que el día del Rafting y con protección en articulaciones y trasero. Nos llevaron al barranco de Bausen, para hacer un cómodo descenso de un 1km aproximadamente, que para mí que ya había hecho descenso hace unos años se me quedó algo corto, pero que es perfecto para iniciarse en la actividad, con toboganes, algún salto, pasos entre cuevas, cascadas de agua, en definitiva un verdadero parque acuático en mitad de la naturaleza. 




Como acabamos pronto, visitamos la localidad de Bossost que estaba celebrando sus fiestas.


Después, tarde libre para recuperar fuerzas y pasear tranquilamente por Vielha, una localidad que principalmente vive del turismo rural y del deporte, en invierno con el esquí al estar muy cerca de la estación de Baqueira-Beret y en verano, gracias a aventureros como nosotros.
 
Para la mañana siguiente teníamos reservadas unas bicicletas, para realizar varias rutas por el entorno, y la excursión se nos fue de las manos, con casi 83km pedaleando con una ganancia en altura de 2500 metros, una verdadera paliza, que mereció la pena por todo lo que vimos, los pueblos que pasamos, las vistas de todo el valle de Aran, la estación de Beret. Pero que nos hizo sufrir de lo lindo, sobre todo en un puerto que no acababa nunca. Las piernas se nos iban a poner bien fuertes en el viaje. El baño y comida en el rio junto al Montgarri, las vacas, los ponis. Un día completito que terminamos en un italiano para recuperar hidratos de todo el día pedaleando.



El último día y antes de volvernos, visitamos algunos pueblos como Bohí o Tahull, con sus iglesias románicas llenas de encanto, que fueron el broche a nuestra aventura pirenaica de este año.


Así, entre risas, azucarillos, y muchas vivencias pasaron estos fabulosos días por Pirineos, hasta la próxima.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Conociendo la Isla de Gran Canaria

Esta pequeña inclusión de poco más de cuatro días por esta isla de nuestras Canarias, me han dejado un gran sabor de boca por sus playas y los lugares visitados, aquí un resumen de viaje.

Como alojamiento apostamos por un apartamento en Maspalomas, dentro de un complejo cerca de la Playa del Inglés, llamado Club Vistaflor, los apartamentos eran unos dúplex con su zona de comedor, sofa cama y cocina en la planta baja y una habitación doble arriba. El complejo tenía su piscina, actividades, restaurante y lo mejor de todo solo 240€ por las cuatro noches en un apartamento con cabida para cuatro personas. Una verdadera ganga en temporada alta.


En nuestra zona, al margen de la impresionante Playa del Inglés, teníamos uno de esos lugares únicos y que caracterizan un lugar, las dunas de Maspalomas, un auténtico desierto con el océano de fondo conformando un paisaje increíble por el que puedes pasear tranquilamente descalzo pisando la finísima arena que forma estas montañas. Sin duda la imagen subiendo y tirándome por las dunas será uno de esos recuerdos esenciales que se me quedarán grabados para siempre de este viaje.








Entre distintas playas de pueblos cercanos, me encantó el fabuloso puerto de Mogan, con un coqueto complejo de casitas blancas y balcones llenos de flores de colores, una visita obligada de la zona sur de la isla y su mirador el mejor lugar para contemplar las vistas de todo el puerto y el horizonte.



De la zona norte conocimos la capital, Las Palmas de Gran Canaria, donde la zona que más me gustó fue el paseo por la Vegueta, con la subida a torre de la catedral de Santa Ana, desde dónde contemplar toda la ciudad y el barrio de Triana. Por la zona del puerto, lo mejor el baño en la playa de Las Canteras.




En esta excursión por el norte no podíamos irnos sin visitar el fabuloso pueblo de Firgas, con una calle impresionante, unas escalinatas en dos partes, en la primera una cascada de agua preciosa y en la segunda unos azoquines con una reproducción de cada una de las islas que forman el archipiélago canario. El pueblo en si es súper pequeño, pero esta zona bien merece una visita.


Teníamos previsto hacer mas excursiones, ya que teniamos alquilado un coche con Cicar durante toda nuestra estancia y entre las visitas previstas estaban el Roque Nublo y el Pico de las Nieves, pero la calima que nos ha acompañado estos días con la que no disfrutaríamos de vista alguna, nos hizo cambiar nuestra idea inicial por un turismo más de sol y playa que hemos disfrutado igualmente.


Han sido unos días únicos, conociendo una isla que todavía no había visitado y que sin duda no me importaría volver en el futuro. Ahora a seguir disfrutando de estas vacaciones del 2017 que hasta el momento están siendo fabulosas y aun quedan aventuras por delante!!!

domingo, 16 de julio de 2017

Resumen de una temporada para el recuerdo



Cuando a finales del pasado mes de Julio del año pasado, comenzaba los primeros entrenamientos de esta recién concluida temporada, recuerdo como tenía en la cabeza que quizás ya había tocado techo y que sería muy difícil mejorar lo conseguido hasta ese momento.


A las pocas semanas de empezar, con la llegada de Septiembre, llegó mi ruptura sentimental y con ello un sinfín de miedos, dudas, cambios… todo ello provocó que me encerrara mucho más en mí y en el deporte.

Esta situación ha hecho que en lo personal haya sido mi año más complicado y las mayores alegrías me las haya dado el deporte y los sentimientos presos dentro de mí solo se liberaban en cada una de las metas donde alcanzaba alguno de los objetivos que me iba marcando durante la temporada.

Han sido muchos los entrenamientos, las series, los cambios de ritmo, con frio o con lluvia y la mayor parte de ellos en soledad, porque cada vez coincidía menos en ritmo y objetivos con mis compañeros del club, con los que si compartía las carreras del fin de semana. 


La verdad, es que tipo de post en mi blog, son demasiado egocéntricos, para lo que estoy acostumbrado, pero en cierta medida me sirven para hacer balance de lo conseguido. Espero no te canses de leerlo hasta el final…

Llevo cinco temporadas en el Club de Atletismo Villanueva, en cada una de ellas, he conseguido mejorar temporada tras temporada mis tiempos, y además este año siendo la persona que más rápido ha hecho un 10K, una media maratón y un maratón, de todo el Club. Son solo números que aunque pasan inadvertidos por la mayoría, realmente me hacen sentir muy feliz, porque a pesar de tener cada vez menos margen de mejora, he seguido entrenando, dando siempre un poquito más y con constancia y trabajo; los resultados terminan llegando.

En diez mil, mi mejor tiempo era 36:34, en la carrera de las Aficiones, sin embargo esta temporada coincidió con el viaje de los runners a Donosti por la Behobia, por lo que no pude correrla, dejándome casi sin opciones de hacer una MMP en esta distancia. Pero en Canillejas, una carrera rápida, pero con un perfil nada comparable a las cuestas hacia abajo de las Aficiones, conseguí bajar un segundo mi marca y en Enero, en la carrera de Alovera, me planté en meta en 35:47, es decir 47 segundos menos. 


 


En Media Maratón, a la semana siguiente de mi MMP de Alovera, fui a Getafe, corriendo mi mejor media, deteniendo el crono en 1h21:38, casi dos minutos menos del tiempo conseguido en Aranjuez en Marzo del año anterior. En la vida pensé que podría hacer 21km a una media de 3:52 el kilómetro.


Y por último en Maratón, sin prepararlo todavía a conciencia, simplemente siguiendo la inercia de la preparación de la media de Getafe, estuve muy cerca de bajar de las 3 horas en el maratón de Sevilla, dándome cuenta que el sub 3 horas, es un objetivo que puedo plantearme claramente para el futuro.


Al margen, completé por primera vez el circuito provincial de carreras de montaña y volví a quedar quinto de mi categoría en el circuito de carreras populares de la Diputación, aunque este año no había trofeo para el quinto como el año anterior. Así que al pódium, solo pude alzarme en la media maratón de Azuqueca, para recoger el tercer premio local, al margen de la liga de los rebanadores de mi club.

Desde el maratón de Madrid, que corrí solo dos meses después de Sevilla, intenté ir cogiendo más la bici, para acabar la temporada con los triatlones, primero el olímpico de Pareja y por último el colofón perfecto a la temporada con el triatlón de Guadalajara. 


Y ahora en mi cabeza ya están fluyendo los objetivos para la próxima temporada, donde cómo no podría ser de otra manera quiero seguir mejorando, porque mientras tenga retos, mi vida estará llena de ilusión y con ilusión podré disfrutar de vivir cada uno de los días.

domingo, 9 de julio de 2017

Triatlón de Guadalajara. Una verdadera experiencia

Pasadas unas horas después de alcanzar mi última meta de la temporada, quiero compartir lo que  ha supuesto para mí, este mi primer triatlón de media distancia, en mi ciudad, Guadalajara. Las horas previas tenía ese cosquilleo en el estómago de las grandes citas, tenía miedo a la desconocido, porque a penas un par de veces en mi vida había pasado de 90 km en bici y eso lo tenía que juntar con casi 2km de natación por delante y una media maratón por detrás.

Mi hermana, mi cuñado y mi sobrino Carlos, me acompañaron durante el día y mis primeros agradecimientos son para ellos, porque sin ellos, el día se me hubiera hecho realmente eterno.

En Guadalajara recogimos el dorsal y nos hicimos las primeras fotos de rigor.


Y nos fuimos bastante pronto hacía el Azud de Pareja, al llegar parecía que al final haría buen día, nos instalamos como verdaderos domingueros en la playita donde se da la salida del triatlón, nos bañamos, comí mi arrocito, dejé la bici en la T1 y  descansé un poco hasta que se diera la salida.

Según se acercaba la hora, el cielo empezaba a encapotarse y las temperaturas a bajar, por lo que se permitió utilizar neopreno en la prueba, yo no tengo neopreno y empezo a preocuparme bastante el frio que pudiera pasar en el agua y sobre todo luego en la bici. A penas eramos 4 o 5 los valientes sin neopreno en la zona de salida.


Y por fin llegó el momento de la salida, me propuse no agobiarme mucho en los golpes de la salida y hacer mi carrera de nado sin demasiados sobresaltos. Saliendo del agua en los tiempos que tenía previsto algo por debajo de 45 minutos, que teniendo en cuenta que en piscina hago el mil en unos 21minutos, no estaba mal. Sinceramente soy realmente malo nadando comparado con la gente que viene a este tipo de pruebas, no soy capaz de seguir la estela de los nadadores y sigo mi propio rumbo de izquierda a derecha que me hace perder demasiado tiempo, pero bueno salí contento.

 

La transición la hice con menos sobresaltos que en el Triatlón Olímpico de hace unas semanas, me puse mis zapatillas, que ya me acompañarian hasta el final de la prueba, dado que tampoco uso zapatillas automáticas y me alcé a mi bicicleta del Decathlon. 


A los pocos metros, me doy cuenta que mi cuentakilómetros no funciona, se ha debido mover el sensor que detecta las revoluciones, pienso en parar, pero soy incapaz de detenerme y me digo bueno, si puedo ver el ritmo en el Garmin.

En los primeros kilómetros, paso a bastantes bicis, entre ellos a Pedro L. (Padawan), que también disputaba su primer triatlón de Guada. Durante la primera subida de Budia, voy acompañado de otros dos chicos que según la rampa uno iba delante del otro, sin poder ir a rueda, dado que esta prohibido. En el km 20, se me empieza a subir el gemelo izquierdo, con lo bien que me sentia, una corriente de temor recorre mi cuerpo, demasiado pronto para tener calambres...intento no agobiarme y bajar un poco las revoluciones.

Una vez en llano, una de los chavales que me acompañó en la subida, se pierde en el horizonte y al otro lo voy dejando atrás, ya que no escucho su pedaleo. Esta zona de la prueba, me parece realmente bonita, en cada pueblo, los ánimos de la gente, las motos de la organización y en especial un Guardia Civil que se detenía a mi lado y me daba ánimos.

Y sin quererlo llegué a Armuña de Tajuña, desde aquí hasta la meta ya era territorio conocido, porque lo estuve entrenando hace un mes o así, pero quedaba la peor subida en Lupiana. Y de allí rumbo a Guadalajara. De las más de 3 horas y media que se me fué el sector de bici, fui solo más de dos horas, sin nadie adelante, sin saber si nadie venía a mi retaguardia. Pero aguantando el ritmo y llegando solo unos minutos después de las 3h30 que tenía entre ceja y ceja.



Luego llegaría la parte de correr, podríamos decir que es mi terreno, pero realmente es dificil coger un buen ritmo con todo lo que llevas en las piernas, aún así mi ritmo trotón me permitía adelantar o desdoblarme de mucha gente y eso al final te da moral. Eso sumado al apoyo de los mios, la gran cantidad de gente que te animaba por las calles de Guadalajara, la batucada del Ayuntamiento y el disponer de avituallamiento cada dos kilómetros es una maravilla.


Ya en la segunda vuelta, de las cuatro que formaban el recorrido a pie, empiezo a echar cuentas y veo factible bajar de las 6 horas y no me rindo hasta el final. Hasta llegar a la meta y alzar los brazos porque lo había conseguido.
 

Escribiendo estas palabras, te acuerdas de mucha gente,  de mi hermano Gaspar, que sin él todo esto no sería lo mismo, y también en Edu, que me metió en este mundillo del triatlón y acaba de convertirse en el primer miembro de nuestro Club de Villanueva en terminar un Iron Man, en Vitoria. Todo un ejemplo de superación.

Para acabar, me encantaria felicitar al Club Triatlón Guadalajara, la prueba tiene una organización magnífica y eso es posible gracias a ellos y a la cantidad de deportistas alcarreños que se vuelcan como voluntarios en la prueba, a veces nos cuesta valorar las cosas que tenemos en casa y deberiamos darnos cuenta que en deporte, Guadalajara tiene gente impresionante y aquí esta el ejemplo.

Ahora a descansar, hacer balance de la temporada deportiva que termina y empezar a llenarse de ilusiones para la próxima.


jueves, 11 de mayo de 2017

El ambiente del fútbol es indignante

Normalmente utilizo este espacio, para hablar de mis viajes, mis experiencias, de todo aquello que quiero compartir y poder rescatar en cualquier momento de mi futuro. Hoy lo utilizaré para compartir una carta escrita por mi hermano Gaspar, que comparto en su totalidad. 


El ambiente del fútbol es indignante 

Soy aficionado al fútbol y seguidor del Atlético de Madrid. El pasado día 10 de Mayo, asistí junto con mi hermano, seguidor del Real Madrid, al partido de vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones en el Estadio Vicente Calderón. 

No vivimos en Madrid y no somos asiduos a acudir a los estadios, pero nos encanta el deporte en general y el fútbol en particular, y asistir a ese partido era un regalo que pretendía disfrutar juntos de un encuentro tan emocionante. Ese día salí pronto de mi trabajo, preparé unos bocatas, me puse la camiseta de mi equipo, cogí mi bufanda de aficionado atlético y me fui a esperar a mi hermano a la salida de su trabajo. 

Sobre las 19:00 estábamos en las inmediaciones del Estadio Vicente Calderón. El ambiente se palpaba tenso. Nos disponíamos a sentarnos a merendar cuando dos policías nos indicaron que en ese lugar no podía ser porque por ahí iban a llegar los aficionados del Real Madrid. Por lo que buscamos otro sitio para tomar nuestra merienda. Mi hermano prudente y retenido en sus sentimientos no sacó de su mochila la camiseta del Real Madrid. 

Tras merendar dimos un paseo por los alrededores del estadio y tomamos unas fotos de recuerdo, y cuando vimos que abrían las puertas del estadio, decidimos aproximarnos a nuestra puerta de acceso en el lado norte del estadio. De repente empezamos a ver botellas de agua y botes de refresco salir volando en dirección a la policía y a los aficionados del Real Madrid que llegaban juntos y escoltados. Asustados, nos quedamos quietos junto a las paredes del estadio mientras seguíamos contemplando una batalla campal verdaderamente indignante. Esperamos unos minutos hasta que pudimos avanzar y llegar a nuestra puerta. Noté una sensación de alivio cuando ingresamos al interior del estadio y encontramos nuestros asientos. 


Estábamos en la grada baja del Fondo Norte, justo debajo de los aficionados del Real Madrid. Aquella separación, entre unos aficionados y otros, lógicamente impedía la violencia física, pero la violencia verbal era mayúscula con insultos y gestos de todo tipo de manera recíproca. 

Los equipos salieron a calentar y tanto mi hermano como yo comentamos lo incómodos que nos encontrábamos en ese ambiente y que, desde luego, no había sido muy buena idea acudir al fútbol. 

El partido comienza y el Atlético de Madrid muy pronto hace su primer gol. En ese contexto, una gran cantidad de aficionados del Atlético de Madrid en vez de aplaudir y animar a su equipo lo que hicieron es girarse hacía los aficionados del Real Madrid y hacerles cortes de mangas, peinetas e insultarles gravemente. Poco después llega el segundo gol y la situación se repite y nuestra sensación de incomprensión ante lo que estamos viviendo se hace cada vez más y más desagradable. 

Al filo del descanso, el Real Madrid marca su gol y el ambiente se vuelve todavía más tenso pero con los aficionados en papeles cambiados. En ese instante, recordé a mi hermano que controlase sus impulsos y que desde luego, dejase su camiseta quieta en su mochila; a lo que él me devolvió una pequeña sonrisa cómplice. 

Durante el encuentro y al final del mismo, pudimos ver gestos y adivinar expresiones de distintos jugadores que tampoco ayudan nada a mejorar el clima de respeto y deportividad que un evento de esta magnitud debería vivir. 

Me dirijo desde aquí a todos los responsables de generar esta violencia, a todos los dirigentes de clubes, a aquellos políticos que no ven el problema por ningún lado, a todo el que hace un comentario desafortunado, a aquellos jugadores que son ídolos de mucha gente y que no dan ningún buen ejemplo, a todos aquellos falsos aficionados, que lejos de ver el fútbol, se dedican a sembrar discordia con insultos muy graves y canticos hirientes con letras llenas de mal gusto. 

Muy señores míos, yo fui al fútbol con la ilusión de ver remontar al Atlético de Madrid, pero también a pasar una tarde fantástica con mi hermano, disfrutando del juego, disfrutando de la puesta en escena, del coraje y la lucha de los míos, pero también, y por qué no, de la clase y la habilidad técnica de los otros. 

No entiendo por qué alrededor del fútbol se permite todo. La mayoría tenemos algún familiar o compañero de trabajo del otro equipo, y no creo que en las reuniones familiares o en la oficina nadie vaya insultado al otro por ser aficionado contrario. Pienso que ningún responsable de todo este circo debería permitir actitudes como las que he estado relatando. Por encima de ganar o perder debería estar defender la educación y el comportamiento cívico. 

Llámame iluso por que tenga una ilusión, que los responsables formen a los aficionados en el arte de cantar y animar desde el respeto, y que lo contrario se persiga y no se permita. 

Llámame iluso por que tenga una ilusión, que los clubes formen a sus jugadores y entrenadores en el arte de jugar y luchar desde el respeto, y que lo contrario igualmente se persiga y no se permita. 

Llámame iluso por que tenga una ilusión, que los responsables lo sean realmente. 

Llámame iluso por que tenga una ilusión, que pueda ir con mi hermano a un derbi y cada uno con la camiseta de su equipo puesta. 

Gaspar García Serrano