viernes, 26 de mayo de 2023

Windsor y Londres: El viaje pendiente

Por fin pudimos hacer el viaje que teníamos pendiente para conocer la casita y la vida de Pablo en tierras inglesas, un viaje postpuesto por la pandemia y que por fin pudimos cuadrar en nuestras agendas.

Su casita en Windsor, cerquita de Londres, ciudad turística por el castillo donde vivía la Reina Isabel II, una población rodeada de naturaleza, bañada por las aguas del Támesis y volada constantemente por los aviones que salen o aterrizan en el cercano aeropuerto de Heathrow.

En los cuatro días de estancia por aquí, a parte de ser, super bien acogidos, nos ha dado tiempo a montar en bici, entrenar, conocer el colegio de Eton (localidad vecina de Windsor) donde estudiaron algunos de los primeros ministros británicos como Tony Blair o Boris Johnson y en especial ir a Londres para descubrir algún que otro secreto de la ciudad que no conocía de mis visitas anteriores.

Partiendo nuestras visitas siempre desde la estación de Paddington a la que llegábamos desde Windsor, hemos recorrido la ciudad en rutas maratonianas, cruzando el primer día Hide Park, hasta Notting Hill, atravesar la zona de las embajadas hasta llegar a los jardines de Kensington. Ver el exterior del Royal Albert Hall, adentrarnos en el museo de Historia con su espectacular sección de dinosaurios y terminar comiendo por la zona de Picadilly Circus.


Por la tarde, el paseo más monumental de Londres, Trafalgar Square, Big Ben y toda la orilla de Támesis, hasta el puente del Milenio, la catedral de Saint Pauls.

Muy cerquita de allí, teníamos la visita para subir a todo lo alto del edificio "Sky Garden", conocido como el Walkie Talkie. Las visitas desde arriba son alucinantes y es gratis, teniendo la oportunidad de tomar algo en la cafetería.






Cerramos el día, por la zona del castillo de Londres y el Tower Bridge. Una pasada de día, donde sin ninguna duda la novedad de subir al Walkie Talkie me quedará siempre en el recuerdo.
La segunda inclusión por la capital británica, nos hizo de nuevo atravesar Hide Park pero en otra dirección, visitar la estatua de Peter Pan, unir la zona de Hide Park corner del día anterior, para bajar por el arco de Wellington hasta el Bukhingam Palace, y patearnos toda la espalda de Trafalgar Square, con el Soho, Coven Gardens, China Town.


Por la tarde, un ratito por el British Museum, para continuar hasta la zona que mas me ha sorprendido de este mi tercer viaje a Londres y que a partir de ahora se convertirá un fijo, el día que vuelva a la ciudad, se trata de Candem Town, una zona que era muy oscura de la ciudad, pero que se ha reconvertido, en algo sorprendente por su decoración, puestecillos para comer y un atractivo único que me fascinó.



Me traigo un gran recuerdo de este viaje, tiempo con amigos y muchos momentos únicos, que esperamos que puedan repetirse pronto.

martes, 4 de abril de 2023

VIGO: A tiempo para la Reconquista



Corría el verano 2016, cuando visité la primera y única vez hasta ahora la ciudad de Vigo, como dice su alcalde, la ciudad más grande de España…que no es capital de provincia. Fue una visita relámpago, simplemente para embarcar hacía las Cíes, en un viaje del que no tengo buen recuerdo, por todo lo que significó para mí.

Tras un invierno largo, muy intenso en el trabajo y sin encontrar la liberación habitual que me provoca mi deporte, a causa de mis constantes dolores en los Aquiles, necesitaba más que nunca una escapada como esta, en la que he disfrutado, me he escuchado y he podido ordenar un poco mi cabeza, que con la frenética agitación del día a día, se encontraba sin tener las cosas claras.

Vigo, es una ciudad peculiar, muy vinculada al mar, con un casco antiguo sinuoso lleno de cuestas y no cuestas, con edificios imperiales, mezclados con otros frutos del desarrollismo que rompen la estética de una ciudad que podría ser mucho más hermosa de lo que es, pero que por otro lado es mucho más de lo que era hace solo unos años atrás, dejando atrás una época oscura y sobre todo abriéndose a un turismo mucho más allá de las luces de su Navidad.


Lo primero, que me encontré al llegar a Vigo y adentrarme por su casco viejo, fue una concentración de gente sin igual, calles abarrotadas, en las que cruzar solo unos metros, te suponía minutos, la gente bebiendo y comiendo en la calle, puestecillos medievales y muchas personas vestidas con unos trajes para nada convencionales.


Que narices se estaría cociendo aquí, me preguntaba…

Pues, tuve que llegar a Vigo, el día de su fiesta más grande del año, la llamada Reconquista, donde celebran la victoria del pueblo ante las tropas de Napoleón. Con esto de que venimos de los años de la pandemia, pues la concentración de gente era increíble. Como para encontrar en Vigo un remanso de paz y tranquilidad en estos días, me dije…

Pero en nada me fusioné con ese parque temático que estaba a mi alrededor, para disfrutar de la experiencia, comer y beber como uno más en la calle, escuchar música, gaitas, ver a las tropas francesas ser expulsados de la ciudad por la milicia, una verdadera experiencia.


SI me hartaba del bullicio me escapaba hacía el puerto, donde estaba atracado el Galeón Andaluz, un precioso navío de madera, que estaba estos días por Vigo.



El segundo día, Domingo de Ramos, lo aproveché para realizar mi característico free tour, que me ayuda a conocer mucho mejor la ciudad, ya entendí mucho mejor todo el tema de la Reconquista, el porqué de los contrastes en la arquitectura, el Vigo vertical, las vistas desde los restos de su muralla, una fantástica inmersión por la historia de la ciudad y también de sus leyendas como la de su ria, donde se genera un estrecho vínculo entre Julio Verne y la ciudad viguesa, por su obra; “20.000 leguas de viaje submarino”, el capitán Nemo, y la flota hundida en esas aguas en la Guerra de la Independencia.



El tercer día, llegó el regreso a las Islas Cíes, que maravilla de lugar, esas aguas transparentes y playas paradisiacas, que la hacen atribuirse el apodo del Caribe Gallego, con un gran pero, la temperatura del agua, fría, fría pero fría. Aunque quizás gracias esa temperatura, se obtenga ahí tanto fruto de esas aguas.




Me recorrí la isla casi por completo, sus faros, sus playas, un remanso de paz, que necesitaba como el comer y que me conectó como hacía tiempo con la Naturaleza.


A la vuelta por Vigo y con eso que aquí anochece bastante más tarde, aún pude adentrarme por el Monte do Castro, el gran pulmón de la ciudad, con preciosos miradores y un castillo homónimo en su interior.



Para acabar, el cuarto días antes de venirme de vuelta a casa, y de cambiar las maletas y comenzar la segunda etapa de mis vacaciones de Semana Santa, me acerqué hasta las lejanas (del centro) playas de Vigo, la Playa de Samil y Playa “Do Tombo do Gato”, el colofón a unos días maravillosos por tierras gallegas, donde fui muy bien tratado en el Hotel Náutico, muy céntrico, comí de maravilla, incluido buen marisco fresco y donde sobre todo, reconquiste una ciudad que tenía tachada de mi lista y que se merecía una segunda oportunidad.

domingo, 12 de febrero de 2023

La Primera Escapada del año: Sur de Fuerteventura

En la vorágine que se convierte nuestro día a día, no he tenido un ratito hasta hoy para dedicar unas palabras al viaje por el sur de Fuerteventura de hace ya un par de semanas.

En diciembre del 2021, aún en mitad de la pandemia tuve la oportunidad de conocer el norte de esta maravillosa isla, la zona de Corralejo, sus dunas y la isla lobo...

Me quedé con ganas de ir al sur por lo que tras encontrar un chollazo de vuelo, nos fuimos Irene y yo, unos días a la zona de Morro Jable.
Para ir hacia el Sur, no te queda otra que alquilar un coche, ya que la isla es grande y aunque hay transporte público (buses), sería imposible poder hacer cosas por la zona sin posibilidad de moverte a tu aire que te proporciona tener tu coche, como siempre que voy a Canarias confíe en Cicar.
Ya el viaje hacia la península de Jandia donde se encuentra Morro Jable no tiene desperdicio, una única y sinuosa carretera que bien se adentra hacia la isla como va rozando todo el litoral dejando ver lo maravilloso de sus playas, hasta llegar a nuestro destino, una población colonizada por alemanes, con mucha vida, hoteles, villas, zonas de restauración y la playa del Matorral con su espectacular faro.



La primera gran excursión, la hicimos el segundo día, hacia la maravillosa playa del Cofete, un largo camino por carretera de arena, con un paisaje particular, curvas, subidas, bajadas, cabras....



...hasta llegar al mirador de la playa y encontrar esto, un lugar realmente único y mágico.




SIn ninguna duda, la playa del Cofete es uno de esos sitios que siempre comento que son excepcionales, esa conjunción de mar, montañas, paisaje virgen, arena fina fina del desierto, un auténtico paraíso.





Me hubiera quedado una vida allí, que conexión con la naturaleza, la fuerza del océano, sentir la arena húmeda en mis pies, respirar paz. La de fotos que nos pudimos hacer...

Al día siguiente, nos fuimos a otra de las playas mas famosas de la isla, la Playa de Sotavento, mucho más accesible y cercana, pero también increíblemente grande y preciosa.




Y entre playas, pueblecitos, mercadillos, se nos pasaron unos días maravillosos que nos permitieron sobre todo escapar del frio de la península y conocer más sitios increíbles de las islas afortunadas.


sábado, 17 de diciembre de 2022

Murcia, qué hermosa eres


Toda la vida veraneando en Murcia, pero nunca antes había hecho turismo por su capital y provincia, también es cierto que en verano, con sus casi 40 grados es un poco tortura, ponerse a recorrer sus calles, por lo que este puente de Diciembre, llegó la oportunidad de conocer un poquito mejor la tierra que me acoge cada verano desde que tengo uso de razón.

Lo primero el clima, mientras en Madrid y alrededores ya ha llegado al frio, alli aún tuve oportunidad de andar en mangas de camisa, una verdadera maravilla a unos días de entrar en el invierno.

Murcia 

Comenzamos por la capital, siempre pasaba de largo, rumbo a la costa y esta vez me adentré por sus calles, donde me llevé una agradable sorpresa. Todo el paseo del rio Segura es precioso, sus puentes, la torre de Catedral de fondo, la sardina apareciendo por el agua, el malecón, una zona preciosa.



Acercándonos al centro, llegamos hasta el Ayuntamiento, con sus enormes jardines de flores y muy bien decorado de cara a la navidad.



El casco antiguo es una delicia, muchas calles peatonales, con multitud de tiendas y pastelerías, que "olorcico" más bueno en alguna de ellas, era difícil resistirse a la tentación de probar algún dulce. Y en mitad del centro una increíble catedral, que visitamos y subimos hasta lo alto de tu torre, donde contemplamos el replicar de sus majestuosas campanas, una experiencia singular.


Tras comer de maravilla, en uno de los locales que nos recomendaron, realizamos un free tour para conocer más de la historia y las anécdotas de la ciudad, en un paseo por la catedral, las ruinas de la antigua muralla, el teatro y otros rincones curiosos de la capital.


La Manga y Cabo de Palos


Ya hacía años que no estaba en la Manga, es increíble tan cerca en distancia de donde veraneo, pero al estar separado justo por la zona que alimenta de agua el Mediterráneo a su hermano pequeño el Mar Menor, para llegar hasta la Manga, tengo que recorrer por completo todo el Mar Menor. 
Recorrimos de punta a punta la Manga, subimos a su mirador y pude corroborar como las playas del Mar Menor de la Manga, no le llegan ni a la rodilla a las que disfruto siempre en la zona de Lo Pagán.


De la Manga fuimos al Cabo de Palos, un enclave precioso, con la coronación del faro, zonas acantiladas y la fuerza del Mediterráneo golpeando sobre ellas. 




Cartagena

A Cartagena, solo hacía unos meses que había estado con mis padres, pero mereció la pena volver, ascender por el ascensor panorámico que te lleva a la colina del Castillo de la Concepción, adentrarse por su parque e ir descendiendo contemplando el Teatro Romano, la Catedral Antigua, hasta caer en los pies del ayuntamiento y su colosal paseo central.


En Cartagena no hicimos tour pero si nos adentramos en una visita guiada en el interior del Ayuntamiento que mereció mucho la pena.



En fin, unos días fabulosos con buena compañía, buena comida, descubriendo sitios nuevos, relajándonos en el centro de Talasoterapia de San Pedro del Pinatar y recuperándome del maratón de Valencia.


domingo, 18 de septiembre de 2022

Ultima parada del verano: Nápoles y sus alrededores

 


Hace unos meses vi una película italiana que estuvo nominada a los últimos Oscars, "Fue la mano de Dios", la película estaba rodada en Nápoles y me dije joer tengo que ir allí, porque me llamó la atención algunos de los sitios que salían.

Así que aprovechando estos últimos días del verano, me vine para Italia para conocer la capital napolitana, Capri,  el Vesubio y la costa Amalfitana.
Comencemos hablando de Nápoles,  ciudad con mala fama,  que si robos,  la camorra, ... no puedo hablar de lo que no sé o no he visto,  no me parece más insegura que otras ciudades grandes,  lo que si tengo muy claro que es una ciudad en gran decadencia, en la que para ver cosas bonitas tienes que ver muchas otras que no lo son tanto..
 

Sus aspectos negativos, el caos del tráfico, mucho coche,  las motos en cualquier dirección ya sea prohibida o no, incluso aceras,  constantes bocinazos,  cruzar una calle era un peligro siempre,  incluso en paso de peatones, solo había visto algo así en ciudades como El Cairo o en la India, no me esperaba nada así en una ciudad europea.
 
La suciedad en las calles, basuras apiladas de días tras días, la oscuridad de muchas zonas, edificios viejisimos donde gran parte de la sociedad malviven, hay que verlo para creerlo.
Pero como es posible, entonces que la gente visite Nápoles, pues simplemente porque entre todo lo malo existen lugares peculiares que merecen ser visitados y aparece el nombre de una figura que cambiaria la ciudad de Nápoles para siempre Diego Armando Maradona, cuando viajas a Nápoles, descubres que fue el quien abrió la ciudad al mundo, la dio a conocer y por eso hay gran parte del turismo que visita la ciudad cada día. Otro factor importantísimo en Napoles a lo largo de la historia es su puerto, donde llegan cruceros todos los días.

Pero vale, que si Maradona, que si el puerto, vas a contar algo bonito que has visto??
Por supuesto, empecemos.
La Galeria de Umberto, una zona preciosa muy parecida a la de Milán.
 

 
La plaza del Plebiscito, es magnífica,  con el Palacio Real justo enfrente. 
 

 
La Catedral, es preciosa, lástima que no se luzca nada por fuera,  al estar encajonada entre edificios pero por dentro es fascinante. 
 

Correr por el bosque de Capodimonte, único lugar en que encontré la paz para poder entrenar.
Pasear por la Via Tribunale o SpaccaNapolli es precioso,  calles estrechitas, tiendas, pizzerías, y una cantidad increíble de Iglesias preciosas, el problema es que las motos no dejan pasar constantemente a pesar de ser calles supuestamente peatonales.
 

 
El barrio español bien merece una visita por lo pintoresco del lugar y muchas de las calles son muy comerciales, estrechas y en cuesta, llenas de vida, parece el zoco de una ciudad árabe, otras calles en cambio te animan a darte la vuelta. Imprescindible visitar el mural de Maradona.
 
 
Y la calle Toledo,  que separa una parte de la ciudad con otra, la calle donde se encuentran todas aquellas tiendas que por un momento te hacen creer que puedes estar en cualquier lugar del mundo,  mismas marcas,  misma ropa, mismo todo..la globalización
Otra zona muy bonita es pasear por  el castillo del ovo y el paseo marítimo de Nápoles,  allí los edificios,  en su mayoría hoteles están mucho mejor cuidados, un contraste brutal en apenas metros de diferencia.
 
También me dio tiempo a conocer el Napoles subterráneo, utilizado en tiempos romanos con acueductos y cisternas de agua,  se convirtió en el mejor escondite para los napolitanos durante la segunda guerra mundial.
Dejo para el final, una de las cosas que me han gustado el castillo de San Telmo,  una espectacular fortaleza situada en la parte más alta de la ciudad desde la que puedes ver las mejores vistas de la ciudad, toda una maravilla mirara por el lado que mirara. 
 
 
Por cierto, comer en Nápoles,  es barato, y las pizzas o pasta esta  riquisimos, di con un restaurante cerca de mi hotel  donde el final fui varios días y probé varios platos y postres. Una cerveza de 66ml (Peroni) 4€ y una pizza de buen tamaño solo 6€.
 

Capri
La primera visita que hice fue Capri,  la isla me enamoró totalmente, un cuento de hadas,  llegué en Ferry desde el puerto de Nápoles y en la isla cogí otra excursión para recorrer la isla, ver los farollones, las grutas, aunque a la gruta azul había 3h de cola y decidi no entrar,  me bañé en un playita, y desde el puerto subí a la capital, para recorrer sus calles,  llenas de tiendas, algunas de aire pijito. 
 
 
 
Una visita totalmente recomendable. 
 



 
 
Las vistas comiendo inmejorables y luego vi una cola grande en una heladería y me dije tienen que estar buenos de pelotas y si que lo estaba si.
 

 
Vesubio y Pompeya
Otro día, visite la zona de las ruinas de Pompeya, devastadas por las coladas del volcán del Vesubio. Volcán aún activo pero que lleva muchos años sin ninguna erupción. 
 

 
Subí hasta el cráter en una excursión que saque en la misma estación de pompeya y que te llevaban en bus hasta cerca de la cima,  donde empezaba una dura subida al impresionante cráter que podías bordear en su mayor parte.
Costa Amalfitana
Uno de los motivos de elegir este viaje era conocer los pueblos costeros conocidos como la costa Amalfitana,  desde Sorrento,  Positano, Amalfi, Atrani..había visto unas imágenes increíbles y tenía reservada una bici en Sorrento, comunicada en tren con Napoles en 1h aproximadamente. Con la bici, durante todo el día iría de un lado a otro.
Sin embargo, la noche anterior al dia que iba a ir, llovió de manera torrencial y las previsiones del tiempo no eran muy halagüeñas, así que decidí escribir a los de las bicis para decir que no la alquilarla, buscando una alternativa a la bici, moverme en un bus, que tenía tarifa de 1 día y podía bajarme subirme donde quisiera.
 
Al final ni una cosa ni otra, llegó a la estación de Nápoles y resulta que están de huelga y no había trenes a Sorrento,  así que tras pensar en alternativas decido hacer ese día en Napoles lo que tenía previsto hacer el ultimo día y ya el ultimo día antes de coger el avión que era por la tarde conocer al menos Sorrento.
Por cierto en las cosas negativas de la ciudad no hablé del transporte público, viejo,  sucio,  impuntual, cuanto valoro lo que tenemos en España y sobre todo en Madrid cuando salgo fuera...
Bueno, el caso que llegó a Sorrento y la visita mereció la pena,  es una localidad muy turística,  con grandes hoteles,  calles comerciales, no al nivel de Capri,  pero bonito. Entre la información que leí por internet antes de venir vi que había una calita algo retirada pero que se podía ir andando y alli me pegue mi ultimo baño del verano en un enclave único en lo que parecían unas antiguas ruinas romanas. Bagni Regina Giovanna, se llamaba el lugar.
 


 
Y esto fue mi ultimo coletazo del verano,  ahora si que si vuelta a la rutina y a intentar preparar el maraton de Valencia de la mejor forma posible.