Hoy era el Maratón de Madrid, lo
he corrido en sus últimas 5 ediciones, pero tras la edición del año pasado
decidí no correrlo hasta pasado un tiempo, hasta que Madrid me volviera a
llamar.
Hoy estaría allí animando a mi
hermano, a Carmen, a Dori y otros muchos amigos que estarían disfrutando del
sufrimiento que supone correr 42k por el sinuoso y hermoso circuito de Madrid.
En esta prueba he vivido los
momentos más espectaculares desde que comencé a correr, pero también alguno de
los más dolorosos. Un ejemplo total de la vida misma.
Edición 2015
Edición 2016
Edición 2017
Edición 2018
Edición 2019
Hoy Madrid me está llamando, quizás
no haya mejor manera para demostrarme que esta pesadilla ha terminado que volver a cruzar esa meta.
Ya he perdido la cuenta de los días
que llevamos así, no os podéis ni imaginar las ganas que tengo de un abrazo, un
beso, una caricia, sin duda es lo más difícil de llevar esta situación en
soledad. La verdad el último día que aún fui yo, fue en esta foto, era el 8 de
Marzo, con la carrera de la Navarrosa, mi última carrera hasta el inicio del
Estado de Alarma. Esta foto con mis amigos Jaime y Ángel con los que he
compartido tantos entrenos, uno con los colores azules, del que fue mi club y
con el que comencé a sentir la locura que me provocaba correr, otro con los
colores rojos, del que ahora es mi club, pero yo ese día fui de verde, al ser
la carrera de la Navarrosa, en la que siempre colaboro. Quien nos iba a decir ese
día que la vida se nos iba a detener de esa manera.
En mitad de esta batalla contra
que el coronavirus, cada uno intenta llevar la situación de la mejor manera
posible y la verdad ha tocado reinventarse un poco para intentar aprovechar el
día a día y sacar algo positivo de estar encerrado tantos y tantos días en
casa.
Al margen de ponerme al día con
muchas películas y series, me ha dado por probar cosas en la cocina, yo la
verdad nunca he sido muy cocinillas, en el trabajo siempre me han dado de comer
y la mayor parte de las noches cenaba fuera de casa, por lo que la cocina la
usaba lo mínimo, pero ahora no me queda otra, así que he intentado hacerme los
platos que más me gustan, como lentejas, lasaña de carne o de verduras, musaka,
berenjenas rellenas, arroz al horno, …la mayor parte de los platos han sido mi
primera vez y todo ha salido rico, así que estoy muy contento.
Otra de las cosas que estoy haciendo
es cuidar mis plantas, aún no las hablo, pero como esta situación se alargue
mucho no lo descarto. La verdad es que la primera es preciosa y al menos puedo
disfrutarla algo desde mi patio.
Pero como en mi vida normal, el
deporte es mi mejor vía de escape. Así que cada tarde, intento sacar mi ratito
para hacer ejercicio, un día Pilates, tres días bici con rodillo, uno de ellos
haciendo series cortas, otro de series largas y el tercero más suave pero más largo
mientras veo una película, otro día de la semana hago un circuito de fuerza,
otro hago ejercicios de carrera con gomas y otro corro por mi patio.
Si habéis leído bien, corro por
el patio, los vecinos si se asoman dirán que hace este tío, pero en 90 metros
cuadrados, me da para un circuito de 40 metros con dos giros de 180º y otros
dos de 90º, dos a izquierda y dos a derecha. Y como la locura no tiene límites,
pues un día probé a hacer 1km, otro día 2km, otro día llegué a 3, y hoy he
llegado hasta 5km.
No se puede correr rápido con
tanto giro, y sé que el GPS muchas veces se la va la pinza y pone que no corro,
por lo que quizás este corriendo más de lo que marca el GPS pero bueno, aunque
parezca un hámster os prometo que en mitad esta cuarentena he disfrutado como
un enano, han sido más de 36 minutos, pero bueno en cierta medida me he sentido
libre dentro mi jaula.
Y es que siempre necesito tener
un reto aunque sea pequeño en la mente, con una meta todo es un poco más fácil.
Y quizás haga alguna locura más, la próxima semana.
Ojalá pronto podamos volvamos a
vivir, está diciendo nuestro Presidente que quizás desde el 27 de Abril se
pueda salir algo más, esperemos que sea un pasito hacía adelante para recuperar
nuestra vida.
Os echo de menos, cuando nos
veamos dame un abrazo bien fuerte.
Quien nos iba a decir que estaríamos
viviendo algo así, dos semanas ya de confinamiento en nuestras casas y sin
saber cuánto más durará. Parece una pesadilla de la que queremos despertarnos,
pero te pellizcas una y otra vez y no, no es un sueño, es real.
Todos vivimos con miedo, pensamos
que podemos tener el virus, o qué lo puedan tener nuestros padres o seres
queridos, vivimos con esa angustia, que no nos deja respirar, las noticias no
ayudan porque por un lado quieres estar informado, pero por otro son una
verdadera tortura, al ver que las cifras crecen y crecen. Y desgraciadamente,
ya sabemos de conocidos o amigos, que están sufriendo de primera mano toda esta
situación.
Es difícil vivir así, pero ahora
más que nunca tenemos que ser fuertes y trabajar nuestra fortaleza mental, esto
es como un maratón, los kilómetros son cada vez más largos y no sabes cuánto
tardaras en llegar a la meta, pero la alcanzarás, seguro que la alcanzarás.
Yo la verdad me siento afortunado,
no es fácil vivir solo, y estar recluido día tras día en tu casa, sin el
contacto físico de nadie, pero mi trabajo me permite teletrabajar y eso me hace
tener la mente ocupada, aunque a veces cuesta desconectar.
Ahora más nunca, valoro la suerte
que tengo de tener una casa con patio, el confinamiento cuando puedes salir a
un sitio así, es menos duro. En mi patio corro, hago técnica de carrera, monto
en bici con el rodillo, hago sesiones de pilates, de pesas,sesiones de tabata, hasta ejercicios con
balón, recordando aquella época de futbolista que tuve hace años. Y le dedico tiempo a mis plantas, xD.
No podía dejar que la situación
me consumiera y tras unos días en los que ansiedad me aislaba incluso más que
la propia cuarentena, comencé a prepararme un plan de entrenamiento que todos
los días hago y que termina a las ocho de la tarde con las palmas en
reconocimiento a todos esos profesionales que están en la primera línea de esta
batalla.
Con mis padres, les bajo la
compra un par de veces en semana, para que ellos no tengan que salir para nada
de casa, me da mucho miedo porque ellos están bien y evitamos cualquier
contacto físico, pero como les pase algo, mi soledad será más soledad.Les hemos enseñado a vernos por videollamada
y es un momento en el que en la distancia estamos todos unidos.
La verdad es que lo más triste de
todo esto, es que este puñetero virus, se está llevando por delante a una
generación que ha levantado a un país, una generación la de ellos, mis padres,
que son los únicos que saben lo que es pasar necesidad de verdad, porque
crecieron con las miserias de una postguerra.
No hace mucho vi en el hormiguero,
a Juan y Medio, dando una lección de vida, hablando de esta generación.
Me duele tanto que muchos de
ellos, estén yéndose solos, sin poder despedirse de su gente…
Esta etapa pasará, volveremos a
salir a la calle, a correr, a disfrutar de la vida, se qué lo volveremos a
hacer, pero ojalá este paréntesis que estamos viviendo nos sirva para mejorar
como sociedad, una sociedad más unida, más solidaria, que valore mucho más todo
lo que tiene, que sepa decir más veces te quiero, que tenga más claras las
prioridades en la vida.
Ojalá este virus nos haga más
fuertes, con más ganas de sonreír, de abrazar, de reír, con más ganas de vivir.
Nos vemos pronto, porque no tengo
ninguna duda que volveremos a brindar.
La primera escapada del año, me llevó a Cuenca, aunque ya hayan pasado unos días, no me ha dado tiempo a escribir nada hasta ahora. (El comienzo de año esta siendo vertiginoso).
Y no fui a Cuenca, para poner mirando alli a nadie, ni menos a que me pusieran, (por cierto en Cuenca, hacia dónde apuntarán, xD), Si que aprendí un poco más de donde viene la expresión. Y con la visita guiada por la ciudad, conocí un poco más de su historia y sus rincones.
Los "rascacielos" más antiguos del mundo, donde antaño se podia ver a los burros en el quinto piso, el establo estaba en esa planta, todo tiene su explicación, porque lo que por un lado era la quinta planta, por la calle contraria estaba a nivel del suelo.
Las famosas Casas Colgadas, que no Colgantes, y la historia del puente que lleva desde el Parador (Convesto de San Pablo) hasta la Catedral, a alguien le interesó llegar de forma comoda a su trabajo..
La visita a la Catedral, donde descubri que la fachada no es la original y se quedó a medio acabar y con unos materiales con los que su continuidad en el tiempo no están nada asegurada.
Los paseos por sus rios, el Jucar a un lado, el Huecar al otro, el Ayuntamiento, las comidas, las cuestas, pero sobre todo...
...susvistas.
Y el domingo una visita a la Ciudad encantada, donde las piedas se convierten en seres vivos.
Un precioso fin de semana, con el que abrir las escapadas del 2020, que esperemos este lleno, de viajes, fotos y momentos de esos que no se olvidan.
La última escapada del año me ha llevado a Roma con mi amigo Edu.
Tras un intenso año de viajes, había que poner la guinda con unos días
fantásticos en la ciudad eterna.
Tras el madrugón, nos plantamos en Roma a primera hora de la
mañana, lo que nos permitió dar una buena vuelta antes de comer, por la
plaza de España, sus escalinatas donde no nos dejan ahora sentarnos, la
Fontana de Trevi, sigue tan preciosa cómo la de
dejé hace ya más de 11 años, pasé de tirar monedas que cada vez creo
menos en ese tipo de supersticiones y desde allí a la plaza de Venecia,
subiendo a lo alto del monumento de Victorio Emanuel y contemplar unas
vistas impresionantes de todo el Foro Romano,
con el Coliseo al fondo.
Por la tarde más fotos por los alrededores de la antigua ciudad
romana, con el pose de las gaviotas, para después adentrarnos por el
Panteón, la Plaza Navona y llegar a orillas del Tiber y contemplar la
belleza del castillo de San Angelo y el Vaticano
al fondo. Que preciosidad de Ciudad.
Por la noche pusimos rumbo al Coliseo, la verdad es que a
diferencia de otras ciudades, Roma tiene todo bastante cerca y
alojándote por la zona de la estación de Termini tienes todo en la palma
de tu mano. Un primer día maravilloso en que tuvimos una primera
toma de contacto de todos los puntos de interés de la ciudad.
El segundo día, teníamos contratado un tour para conocer el
Coliseo, el Foro Romano y el monte Palatino. El Coliseo por dentro los
que lo habéis visto sabréis que deja mucho que desear, pero conocer su
historia, me pareció fascinante, sus puertas, por
dónde entraban los gladiadores, dónde entrenaban, el motivo de su
construcción. De allí paseamos por el foro romano, la historia de Julio
César, Rómulo y Remo, y las vistas desde el monte Palatino.
Por la tarde teníamos un free tour para descubrir Roma de noche,
pero nuestro guía nos dió plantón, vaya seriedad..al día siguiente me
contó una milonga de una detención un poco sorprendente, en fin.
Aprovechamos entonces para pasear hasta el Vaticano
y ver toda la plaza de San Pedro casi sin gente y cenar por el
Trastevere, uno de los barrios más famosos de la ciudad.
El tercer día tocaba el Vaticano, sus museos, la capilla Sistina,
la cantidad y cantidad de riquezas y grandeza de la iglesia, sigo sin
comprender tal exaltación..También subimos a la cúpula, vaya vistas y
que vértigo, vaya panzada a subir escaleras nos
pegamos que sólo unos días después del maratón las piernas lo notaron
pero bien jejejeje.
Por la tarde la villa Borguese y una maravillosa puesta de sol
sobre la Plaza del Poppolo, realmente hermosa con el Vaticano al fondo.
Al ser nuestra última noche queríamos pasar de nuevo por dos puntos
emblemáticos de la ciudad, el Coliseo, que nos encontramos teñido de
rojo y la Fontana de Trevi.
Ya el cuarto y último día, mi tradicional entrenamiento con el que
unir dos de mis pasiones el turismo y el deporte. Con inicio y fin en
Termini gran ruta pasando por los puntos más bonitos de la ciudad en un
circuito de 12km fabuloso, pasando por la plaza
de Venecia, Fontana de Trevi, plaza España (subida escaleras incluida),
plaza de Popolo, Vía Corso, Plaza Navona, Castillo de San Angelo,
Vaticano, Foro Romano y el Coliseo. Mis primeros kilómetros tras el
maratón, disfrutando de lo lindo. https://www.strava.com/activities/2916426932
Aún tuvimos tiempo antes de irnos de visitar una de las catacumbas
cristianas que hay en Roma y así pusimos el colofón a un puente de
diciembre en la ciudad eterna. Ya se acaban los viajes del 2019, en nada
comenzamos a pensar en los del 2020.
Detrás de un reto personal como éste, la verdad es que no hay
milagros, ni una fórmula secreta que te permita conseguir fácilmente tu
objetivo.
Lo único que puedes hacer es trabajar, ser constante, y tener la
suerte durante los cuatro meses que dura su preparación para no tener
ningún contratiempo que haga que todo se vaya al traste.
He sufrido mucho en los maratones y este lo he disfrutado como
ninguno, se lo que es arrastrarse o acabar y tener que ser atendido en
meta, que los médicos te digan que deberías dejar de correr, o como el
año pasado en Valencia que los problemas familiares
y laborales me dejaran tocado el isquio y no pudiera más que pasearme por el recorrido. El maratón me la debía y me ha regalado el día más feliz
desde que comencé a correr hace ya algo más de 7 años. Mi octavo maratón
y la primera vez que rompo la barrera de las
tres horas.
Pero qué ha pasado esta vez para conseguirlo. Pues son muchas
cosas, este verano le pedí a mi hermano un entrenamiento exigente, tener
a un entrenador nacional de atletismo en casa, que te pueda orientar
tanto y sepa preparar un planning que se adapte
tanto a mí es una suerte y gran parte de mí éxito es suyo. Pero como
siempre me dice, luego el entrenamiento hay que hacerlo y he sido más
estricto que nunca.
Puedo asegurar que mi plan de 16 semanas para bajar de 3h funciona,
pero la clave no es tener el plan, la clave es tener la fortaleza
mortal para llevarlo a cabo. Me gusta mucho la imagen del éxito del
iceberg, la gente siempre ve tus logros, los días
que haces podiums, haces marca, alcanzas tus metas. pero detrás de esto
hay mucho trabajo, muchos días de dudas, sacrificios, dolores, ...pero
puedo asegurar que solo por vivir lo que he vivido, todo ha merecido la
pena.
Otras de las claves ha sido ser más regular en mis visitas a mí
fisio Mamen. Cada cuatro semanas ahí estaba para que descargara mis
piernas, con sus manos las molestias desaparecían.
Sin ninguna duda, cambiar de club, me dió la liberación que
necesitaba para pensar simplemente en correr. Y además compartir tantos
entrenamientos con Ángel, con un objetivo común nos ayudó a ambos. Él
también sub3h.
La preparación no se me hizo larga, me ayudó mucho conseguir varios
podiums, buenas marcas, mmp en 10k y sobre todo las sensaciones eran
que está vez no se me iba a escapar.
Y el día del maratón, todo salió como quería, fui clavando todos
los kilómetros entre 4:05-4:10, los bloques que manejaba en mi cabeza de
6k siempre por debajo de 25min. Pasando la media en menos de 1h27:30,
muy concentrado en beber y comer cuando tocaba.
Y así hasta el 36k, ni hubo muro, ni vino el del mazo. Pero entonces
pensé que en ese momento aún yendo a 5min/km iba a bajar de tres horas,
ese pensamiento me dió mucha tranquilidad pero creo que hizo que no me
exprimiera al final y que simplemente fuera
disfrutando lo que estaba viviendo, los últimos metros fueron
inolvidables, alcanzado los brazos, emocionado, feliz.
Agradecer a mis amigos, los zizurkil Runners; Buitre, Gas, David,
Tavi, Isma, Pedro (que no pudo venir a correr, pero estuvo entre
nosotros muy presente) y José, mi dorsal era su fecha de nacimiento,
nunca lo olvidaré 2511. A mi familia, que me dan la
estabilidad que necesito. A mis compañeros de mi club, me he emocionado
al ver el seguimiento que han hecho en directo de nuestro maratón,
impresionante. Y también a todos aquellos amigos que me han dado fuerzas
y me han mandado mensaje o me han llamado estos
días. Muchas gracias a todos!!!
Reto conseguido y ahora a descansar, disfrutar, asimilar lo que he
hecho en Valencia y empezar a preparar nuevos retos porque las ilusiones
ya se están empezando a reciclar.
PD. Por cierto acabar un maratón y bañarse en la playa a 1 de diciembre, no tiene precio.